Cómo Perseverar en nuestro Vivir en Cristo – Filipenses 3:12-21 – Segunda Parte

Esta entrada termina el capítulo 3 de Filipenses. La primera parte se puede encontrar aquí.

Tres maneras más que Pablo nos da para perseverar en nuestro vivir en Cristo.

V. Enfocándonos en nuestra perfección (santificación) en Cristo vv. 12-16

¿Qué quieres? ¿Qué quieres ser? ¿Cuál es tu meta en tu vida?

Quizás sea:
– Tu felicidad: quieres que todo te agrade. Quieres que no haya expectativas, solo a de ser feliz.
– Tu auto-realización: quieres llegar al punto que lo que tu piensas que es exitoso, lo que te hace completo. Ser una persona buena.
– La justicia: quieres que hayas justicia en este mundo, que todos seamos iguales. Estas envuelto en las causas sociales porque quieres ayudar a que el mundo sea justo.
– Ser un buen cristiano. Defines un buen cristiano como alguien que trata de vivir la vida cristiano siguiendo lo que Dios manda. Exactamente no sabes que es todo lo que Dios manda pero ese es tu deseo. A veces te ves mejor que otras veces.

¿Qué quería Pablo? ¿Qué era su deseo como seguidor de Cristo? (El nunca dijo “ser cristiano”)
Resumiendo lo que el ya ha dicho en este pasaje anteriormente:
– El había logrado todo lo que humanamente podía lograr antes de conocer a Cristo y llegó a ser el mejor religioso. Cuando conoció a Cristo se dio cuenta que todo eso era una pérdida.
– Al conocer a Cristo como su Señor y Salvador, su vida con todos sus valores fue totalmente alterada.

A. Debemos realizar que nuestro llamado a Cristo tiene un propósito v. 12

“No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.”
Nuestro llamado es:

1. Él conocer a Jesús completamente.

“No que…alcanzado ya” (literalmente, ya que en el Griego no hay objeto “lo haya”) en el contexto se refiere al conocimiento completo de Cristo. (Mirar 1 Cor. 13:10) Nuestro llamado es conocer a Cristo completamente y es de toda la vida. En su venida, seremos plenamente como Él (1 Juan 3:2) porque le miraremos cara a cara.

2. La perfección en Cristo “ni que ya sea perfecto”

La razón por la cual Cristo lo llamó es ser como Él y esto es ser perfecto. Pablo admite que no lo ha logrado todavía (al final de su vida admite que ha peleado la buena batalla y le espera la corona de la justicia. 2 Tim. 4:7-8) Esto es un proceso de toda la vida que debe ir avanzando, y Pablo lo hacía.

Nuestro llamado es conocer a Jesús íntimamente y profundamente, llegando a ser como Él, perfectos completamente es nuestro llamado igualmente. Efesios 4:13 La perfección en Cristo (de la santificación a la glorificación) no es ideal imaginario ni fantástico, es lo que la Escritura nos enseña. Requiere que obremos en nuestra salvación con diligencia como nos dice Pablo en los siguientes dos versículos.

Quedarnos parados pensando que ya hemos logrado lo suficiente y no necesitamos hacer más no es lo que enseña la Escritura aquí. Estar satisfechos en nuestro crecimiento espiritual, en cualquier nivel que pensamos que estamos es contrario a lo que enseña la Palabra de Dios en este texto.

Quedarnos parados o estancados o darnos por vencido no es una opción. Esta es una mentira que Satanás nos mete en la mente usando excusas.

Llevo 35 años en Cristo y no he llegado tampoco. A veces me siento que no avanzo suficiente. Pero mi oración a Él es que quiero a Cristo, solo a Él. No deseo nada más.

Pablo no decía, “Estoy en la cárcel sufriendo, no hay nada que pueda hacer en esta situación…” Tampoco decía, “¡Qué injusto es Dios! Yo le he servido por más de 20 años y a dónde me tiene, metido en esta cárcel asquerosa atado a estos paganos soldados romanos.”
No decía llorando, “Señor, no quiero vivir más así, mejor llévame contigo”. O “Señor, mira a fulano y zutano, ¿porqué no los haces tú sufrir a ellos que no hacen nada por ti?”

Pablo no dice nada de esto. Al contrario dice que no ha alcanzado el conocer a Cristo plenamente y que

3. Debemos “perseguirlo” con intención y determinación: “sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús” v. 12

La palabra “prosigo” es la misma que se usa cuando Pablo “perseguía” a los cristianos en Hechos 3:6.  Pablo fue “asido”, tomado por Cristo para seguirle. Ahora Pablo corre con intención, determinación, urgencia y perseverancia hacia Cristo. Cristo es su vida, su destino y vive para Él. Esta vida es una que persigue a Cristo más y más hasta ser como Él. No hay excusa.

Hoy día el cristiano padece de la “inmobilitis” espiritual. No hay prisa en seguir a Cristo. Tenemos tiempo para todo menos para seguirle a Él. Pablo seguía la enseñanza de Cristo de las diez vírgenes que velaban por el novio en Mateo 25. La venida del esposo les motivaba a estar listas. Pero las imprudentes se durmieron y no prepararon sus lámparas. Cuando vino el novio se quedaron fuera de la boda. Hoy día hay cristianos así, no persiguen a Cristo, no se preparan para su venida. Pablo no era así.

¿Tienes este deseo intenso, urgente, determinado y perseverante para conocer a nuestro Señor? ¿Qué excusas inexcusables tienes?

B. Debemos dejar el pasado y enfocarnos en nuestro futuro en Cristo (nuestra perfección, santificación) vv. 13-14

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,
14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

Una vez más Pablo afirma que no ha alcanzado la perfección en Cristo. En manera personal, no como alguien con autoridad sobre ellos, Pablo les dice “hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado ya”.  “Pretendo” quiere decir que ha razonado y concluido. Es la segunda vez afirmando que no a alcanzado la perfección.

Pablo afirma que hace UNA cosa, tiene una meta, tiene un enfoque singular. Pablo nos dice que hace una cosa que tiene dos componentes pero tiene una sola meta:

1. Olvida el pasado: “olvidando ciertamente lo que queda atrás…”

Pablo deja lo que está atrás. La imagen es de un corredor que no está preocupado por lo que dejó atrás bueno o malo. Pablo logró mucho en su pasado y en Cristo también pero esto no era su enfoque. No vivía preguntándose, “si hubiera hecho…no hubiera…” o pensando y pensando en sus logros.
¡No vivía en el pasado! Pablo no era consejero pero tiene uno de los mejores consejos para nosotros:

¡Deja el pasado atrás! Bueno o malo.

No vale la pena vivir pensando en los logros o los fracasos. Eso nos detiene. Algunos somos más propensos que otros pero todos somos llamados a dejar todo atrás. ¿Cuántos de nosotros vivimos atados al pasado tanto que no nos permite avanzar en Cristo? ¡Deja el pasado atrás!

2. Avanza hacia la meta
“y extendiéndome a lo que está delante,
prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

La idea de este pasaje es de un corredor que se extiende “a lo que está delante” y su mirada esta en la meta, el premio que le espera.

Me hace recordar los maratones que he corrido. Mantengo paso lento, me concentro en mi correr no en otros que corren más rápido que yo. No dejo que me hagan correr más lento o más despacio. Mantengo mi paso aun cuando cambia el terreno que corro. No me gusta ver el rótulo de las millas porque me hacen pensar mucho en cuanto me falta. Al llegar a la milla 25 puedo ver la meta pero no me emociono mucho ni corro más rápido. Cuando llego a la milla 26 le doy todo, me extiendo hacia delante hasta cruzar la meta. ¡Qué emoción! Mi primera vez tuve lagrimas en mis ojos al cruzar la meta. He terminado todos los maratones que he corrido aunque en el último que corrí dudé mucho que terminaría. Fue muy difícil.

Verdaderamente un maratón no es tan difícil como el maratón espiritual que corremos en Cristo.

Esto es lo que hace Pablo en su vida espiritual. Corre con enfoque, con perseverancia, con concentración hacia la meta. Nada lo desvía, ni la persecución, ni el sufrimiento, ni las críticas y ataques de otros, ni el reconocimiento y elogios, ni sus logros, ni su propia debilidad humana. Pablo sigue avanzando “al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

Nuestro llamado es supremo, es el llamado de seguir a Cristo. Este llamado viene de Dios y sucede cuando creemos en Cristo como nuestro Salvador y Señor.

En el tiempo de Pablo a los ganadores de los juegos olímpicos les daban una corona o guirnalda de hojas de olivo. En nuestro tiempo dan una medalla.

El premio del creyente según Pablo en este pasaje es “el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” El premio es la perfección que vendrá de conocer a Cristo perfectamente.  Ese es el premio. ¡Qué mejor premio que este!

– ¿Cómo estás corriendo tú el camino de la fe? 
– ¿Estás avanzando, o te haz quedado atrás distraído o atrapado en tu pasado? 
– ¿Tienes este enfoque singular o tienes muchas distracciones? 
– ¿Estás corriendo con perseverancia o estás parado o corriendo con mucha pereza espiritual?

C. Debemos estar unidos (en la meta) con los que son maduros en Cristo vv. 15-16

1. Unidos en una misma meta requiere madurez v. 15
“Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios.”

Habiendo presentado su ejemplo como uno que persevera en su vivir en Cristo, conociéndole, sirviéndole y prosiguiendo a la meta con enfoque hasta que llegue el día en que será como Cristo, Pablo hace la aplicación a los Filipenses. Ahora ellos deben como creyentes maduros unirse a él (usa el pronombre personal incluyéndose) y tener ese mismo sentir.

En nuestro correr cristiano no hay competencia sino unidad. Juntos corremos hasta la meta de ser como Cristo. En Filipos algunos tenían algunas diferencias especialmente en actitudes prácticas y Pablo pide que Dios les muestre o revele lo que les hace falta.

Quizás tu estás corriendo tu propia carrera pensando que eso es lo que debes de hacer. Piensas que es algo individual pero esto no es lo que Pablo enseña.

Quizás piensas diferente y actúas en contra del sentir que tenemos como iglesia en mantener la unidad y la armonía. Es importante que dejes que el Señor te revele lo que debes hacer. Esto era lo que Pablo pedía de los Filipenses y lo que Dios pide de nosotros como iglesia.

Debemos también estar:

2. Unidos progresando en nuestro camino en Cristo v. 16
“Pero en aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa.” cf. Gál. 6:16.

Los Filipenses han estado avanzando (ellos están compartiendo con otros el evangelio, están sufriendo por su fe y son colaboradores con Pablo) llegando a un buen punto de crecimiento, persistencia y madurez en su caminar con Cristo que puede empujarles aun más en vida espiritual. Pablo reconoce esto y les anima a seguir en esa misma norma (“regla”) “sintiendo una misma cosa”. Como hemos aprendido en los capítulos anteriores hay murmuraciones y contiendas y la unidad de la iglesia está en peligro. Pablo les anima seguir en lo que les aprovecha en su meta de vivir en Cristo.

El perseverar en nuestro caminar con Cristo envuelve unidad como iglesia marchando y teniendo el mismo sentir y espíritu en nuestra meta de ser como Cristo. Esto requiere que no busquemos lo personal, lo nuestro sino que busquemos lo que es bueno para todos y nos ayuda a seguir juntos en nuestra obediencia larga en la misma dirección. El que sigue su propio camino termina perdido.

Recuerdo cuando era niño, de unos 7-8 años, no estoy seguro. Fuimos al rio a bañarnos con unos amigos. De regreso a casa yo led dije a mis amigos que nos fuéramos por otro camino. Ellos me dijeron que no. Yo no les hice caso y me fui por mi camino y terminé perdido.  Una señora me vio perdido y me tuvo con ella hasta que llegó mi mamá a buscarme. Esto sucede en la vida espiritual sino caminamos juntos como iglesia.

VI. Imitando a los que siguen fielmente a Cristo vv. 17-19

A. Debemos imitar a Pablo y a creyentes como él que son fieles seguidores de Cristo v. 17

“Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros.”

Pablo les dice que deben ser “co-imitadores” de él en su vivir como creyentes. Pablo imitaba a Cristo y por esto podía decirles a ellos que le imitaran. 1 Cor. 11:1 No solo deben imitarle a él sino también deben poner atención (“skopó” significa considerar, observar, mirar) en otros que también “caminan” o “viven” (“conducen”) dando ejemplo en su vida de cómo seguir a Cristo fielmente. Estos incluían a Timoteo y a Epafrodito pero tenemos una lista de estos en Hebreos 11.

Hoy día también aplica a nosotros como iglesia. En Grace tenemos ejemplos para imitar. Vale la pena conocerles e imitarles. Tenemos también ejemplos en la historia. Vale la pena leer sus biografías para aprender de ellos a cómo seguir fielmente a Cristo.

B. Debemos evitar imitar a los que son enemigos de Cristo vv. 18-19

“Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo;
19 el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.”

Así como los Filipos deben imitar a Pablo y otros como él en su caminar con Cristo, deben evitar imitar a aquellos que son “enemigos de la cruz  de Cristo”. Pablo habla fuerte en contra de los que siguen la vida de la cruz. Los que viven para sí mismos.

Es muy posible que Pablo se está refiriendo a los mismos del versículo dos, los judaizantes. A estos que Pablo llama “perros”, “malos obreros” y “mutiladores” NO deben imitar ya que son enemigos de la cruz de Cristo. Pablo lo dice no con enojo sino que llorando ya que es muy posible que esto habían profesado la fe en Cristo.

Estos hombres que tenían sus deseos físicos y/o sexuales (su vientre), como su dios (Rom. 16:18). Estos piensan que esto es algo bueno y se jactan cuando en realidad es una vergüenza. Lo que ellos piensan no es lo que Pablo ha enseñado en cuanto a tener la mente de Cristo y vivir para el reino eterno de Cristo sino que “sólo piensan en lo terrenal.” Como resultado  recibirían la condenación eterna.

Hoy día no es difícil ver estos dos tipos de ejemplos. Sin embargo, si queremos perseverar fieles en nuestro caminar en Cristo debemos seguir el ejemplo de los que lo imitan y evitar a aquellos que siguen sus propios deseos.

Finalmente, Pablo les dice a los Filipenses que para que puedan perseverar fielmente en el camino de Cristo debemos estar:

VII.  Viviendo como ciudadanos del cielo vv. 20-21

A. Nuestras vidas debe enfocarse en prepararnos para nuestra ciudadanía celestial v. 20a
“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos”

En contraste a los que “solo piensan en lo terrenal” (lo de esta tierra con sus valores y deseos), los Filipenses al igual que nosotros debemos enfocarnos en vivir como ciudadanos del reino.

Si tu meta, tu deseo, lo que anhelas es vivir en los Estados Unidos, ser ciudadano y dedicar todos tus esfuerzos serás desilusionado al final. Es triste ver las imágenes esta semana de todas las personas ciudadanas de nuestros países en Latinoamérica que están huyendo porque la situación es muy difícil. ¡La desilusión de sus países ha llegado a su limite!

Algunos que vienen al igual que algunos que están aquí quieren ser ciudadanos de este país aunque no pueden. Hay otros no quieren ser ciudadanos pero quieren disfrutar de los beneficios de ser ciudadanos. Por el contrario les gusta mostrar el patriotismo de su país en los Estados Unidos. ¡Es ilógico!

¡Es igual si eres cristiano y no vives (ni quieres vivir) como ciudadano del cielo! ¡Es ilógico! No puedes amar a dos señores.

Los Filipenses estaban orgullosos de ser ciudadanos de una ciudad tan especial como Filipos. Era una ciudad reconocida como la “mini Roma” de ese entonces. Ser de la colonia de Filipos era muy especial. Pero Pablo les dice que la ciudadania de ellos estaba en los cielos.
Les decía, “¡No se ilusionen con Filipos, y pongan sus mirada en ella, ustedes son ciudadanos del cielo!

Se entiende que cuando las personas se hacen ciudadanas  de un país aceptan los valores, ideales, su idioma y el gobierno de él. También asumen responsabilidades como votar. Esto es lo que hicimos muchos de nosotros al llegar a este país. Pero entendamos que no todo lo es es parte de los Estados Unidos se alinea con la Palabra de Dios. Hay muchas cosas contrarias.  Personalmente, me gustan mucho de los ideales pero no me gusta mucho la realidad. Es triste para mí ver cómo la base piadosa de este país (he estudiado el tema a fondo) se ha erosionado.

Nuestro Señor dijo en Juan 15:19 y 17:16 que no somos de este mundo. Pedro dice en 1 Pedro 2:11-12 que somos peregrinos y extranjeros en este mundo. Como tales, debemos vivir como ciudadanos del cielo bajo el mando de nuestro Señor Jesucristo.

Esto quiere decir que nuestra manera de vivir será diferente a la de los Estados Unidos o cualquier otro país con su cultura e inmoralidad. ¡No pongas tu esperanza en los Estados Unidos ni en ningún otra país!

No puedes ser ciudadano del cielo y vivir como quieres. Tampoco puedes vivir como ciudadano del cielo sin ser ciudadano. Debes creer en Jesucristo como tu Señor y Salvador. ¡Ese es el requisito para la ciudadanía! ¡No hay cien preguntas para contestar! Pero debe haber un corazón listo para creer en Él.

Cuando conocemos a Cristo nuestra manera de vivir debe ajustarse a las normas, ideales, valores, el hablar y el gobierno de nuestro país de ciudadania, el cielo. Somos los verdaderos extra terrestres, la “colonia” celestial, porque no somos de la tierra somos del cielo por virtud de nuestro Señor Jesucristo que nos ha hechos hijos de Dios.

¿Ya eres ciudadano del cielo a través de Jesucristo nuestro Salvador y Señor? ¿Te ha salvado de tus pecados? ¿Le has confesado como tu Señor?

¿Cómo vas en tu vida como ciudadano del cielo? ¿Vives como tal, y pueden otros que te conocen mirar la diferencia? ¿Reflejan tus valores, tus prioridades, y tu conducta que eres ciudadano del cielo?

No solo debemos enfocarnos en ser ciudadanos del cielo sino que

B. Nuestras vidas deben enfocarse en la venida de nuestro Señor por nosotros v. 20b-21

“de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;
el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”

En Roma se consideraba al emperador como el salvador y señor. Él les había rescatado o salvado del dominio de otros. Trajo la paz romana. Ellos debían adorarle como señor, como a una deidad. Así que los ciudadanos de Filipos debían hacer esa confesión a él.

Pero no así para aquellos que han sido redimidos por Cristo. Nosotros tenemos UN salvador y un Señor, Jesucristo EL CUAL VIENE DEL CIELO, ese maravilloso país el cual fue a preparar para nosotros. Él viene pronto para transformar nuestros cuerpo, reinar sobre su pueblo y establecer su reino.
A Él le debemos TODA nuestra lealtad, TODA nuestra adoración y TODA nuestra obediencia y a nadie más.

La Biblia nos manda a darle el lugar que Dios les ha otorgado a nuestros gobernantes. Nos manda a obedecer y someternos a las leyes siempre y cuando no nos manden a desobedecer a Cristo y no nos pidan rendirles obediencia o adoración que solo nuestro Señor Jesucristo merece.

¿Qué sucederá cuando él venga?

1. Transformará nuestros cuerpos v. 21a
“el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya”

Él transformará nuestros cuerpos de “la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya”. Nuestro cuerpo es de “la humillación” porque está susceptible al pecado y a la corrupción moral y física.  Es un cuerpo que es débil cada vez más a medida que pasa el tiempo.

Eventualmente, este cuerpo dejará de funcionar y se separará de nuestro espíritu. El cuerpo se quedará en la tierra y se desintegrará y nosotros, el espíritu nuestro ira al cielo para estar con el Señor (Fil. 1:23). Pero si nuestro Señor viene antes de nuestra muerte, este cuerpo nuestro será transformado. (Rom. 8:11-23; 1 Cor. 15:35-58) y será semejante “al cuerpo de la gloria suya”.

Esto debe animarnos a perseverar en nuestro caminar con Cristo. Debemos esperar ansiosamente la venida de nuestro Señor el cual nos transformará para ser como Él.

2. Tendrá completo control de todo v. 21b
“por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”

Nuestro Señor tendrá control de todo y toda persona. Él recibirá toda la gloria y la honra y la adoración. Cuando esto sucede alcanzaremos aquello por lo cual fuimos alcanzados. Por ahora sigamos perseverando en nuestro vivir en Cristo.

Quizás tienes temor de darle ru vida a Cristo porque no crees que puedes perseverar en él. Pero si él puede sujetar todas las cosas, puede sujetar tu vida.

 Quizás hay luchas y pruebas que no sientes que puedes vencer pero Él puede sujetar tu vida y ayudarte a perseverar. Nuestro Señor todopoderoso lo puede hacer. Pero debemos seguir adelante en nuestro vivir con Cristo fielmente.

Oremos para que Dios nos ayude a perseverar en nuestro vivir en Cristo y esperemos con devoción la venida del cielo de nuestro Señor. ¡Vivamos listos!

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Cómo Perseverar en nuestro Vivir en Cristo – Filipenses 3:1-11 (Primera Parte)

La semana pasada se publicó “El Estado de la Teología en los Estados Unidos” llevado a cabo por LifeWay Research. Ellos entrevistaron a 3,000 Americanos acerca de aspectos teológicos. Ellos preguntaron acerca de Dios, Cristo, la salvación, la Biblia y la ética bíblica.
Podríamos parar aquí y predecir lo que descubrieron ya que lo sabemos. No requiere mucho para darnos cuenta de que los creyentes o evangélicos hoy día no entienden que es ser un seguidor en Cristo.
En general, se “descubrió” que conocen las creencias bíblicas de una manera superficial. Por ejemplo:
– El 69% no creen que un pecado pequeño condena al infierno.
– El 58% no creen que es necesario ir a la iglesia para adorar a Dios
– El 58% creen que el Espíritu Santo es una fuerza no una persona.
– El 52% creen que toda persona es buena
– El 51% creen que Dios acepta la adoración de todas las religiones.
– El 44% no creen que el homosexualismo que condena la Biblia no aplica hoy.
– El 52% cree que el aborto es pecado.
– El 53% de los mileniales creen que la Biblia contiene mitos y cuentos que son beneficiosos pero que no son ciertos
– El 78% creen que Jesús fue el primero y la creación más grande de Dios Padre

Esto nos muestra varias cosas:
1. Que como iglesia hemos fallado en comunicar claramente la verdad bíblica
2. A nivel personal, nos dice que somos creyentes perezosos. No tenemos deseo, ninguna disciplina en nuestra vida espiritual, y por esto no sabemos ni quienes somos en Cristo ni que debemos creer en Cristo.

La carta a los Filipenses es un carta Cristológica (una simple lectura mirando cuantas veces aparece la palabra “Cristo”, “Jesucristo” o “Cristo Jesús” muestra esto). Es una carta en la que Pablo muestra a los Filipenses y a nosotros, de que Cristo debe ser el centro de nuestra vida una vez creemos en Él como nuestro salvador y Señor.
Esta no era un teología creada por Pablo. Esta fue la enseñanza de nuestro Señor Jesucristo.

En Lucas 9:23-24 dijo:

“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.  Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará.”

Esto es el llamado a seguirle, a ser su discípulo. Vivir para nosotros mismos, creyendo lo que queremos, haciendo lo que queremos, y no la voluntad del que nos salvó no es una opción. Hemos sido llamados a vivir para Cristo.

Este capítulo nos da varias realidades teológicas prácticas para perseverar en nuestro largo caminar con Cristo. Pablo nos da su ejemplo de cómo Cristo es el centro de su vida y como persevera para poder llegar al fin de su jornada espiritual. Es un capítulo personal en el que San Pablo es transparente en cuanto a su vida y caminar con Cristo. Nos brinda su ejemplo como un reto que es necesario para vivir en Cristo.

¿Cómo perseverar hasta el final en mi vivir con Cristo?” Este capítulo nos contesta esta pregunta. Nos da los puntos estratégicos para seguir fielmente a Cristo. No son automáticos. Esto es parte de ocuparnos de nuestra salvación.

I. Gozándonos en el Señor en medio de dificultades v. 1
“Por lo demás, hermanos, gozaos en el Señor. A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro.”

A. El gozo del Señor no es una añadidura sino algo indispensable para perseverar en Cristo v. 1a
“Por lo demás, hermanos…”

Los Filipenses eran colaboradores en el evangelio, estaban experimentando dificultades por compartir su fe, había rumores, y contiendas, Epafrodito iría en camino dentro de muy pronto y posiblemente vendrían más problemas. En este contexto, Pablo les dice, “por lo demás” o “por esto les digo…” o “por lo que falta”, “gozaos”.  El gozo en el Señor no es una añadidura, algo extra a nuestra fe, debe ser nuestra ancla para ayudarnos a perseverar en la fe en medio de dificultades.

B. El gozo del Señor nos da seguridad en las dificultades v. 1b
“Gozaos en el Señor. A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro.”

Para los Filipenses era algo que necesitaban escuchar otra vez. Pablo ya les había dicho que se regocijaran (Fil. 2:18) y lo hará otra vez en el capítulo 4.  A Pablo no le molestaba escribirles lo mismo y sin duda a ellos tampoco porque lo necesitaban escuchar para animarlos. Recordemos que Pablo estaba en la cárcel y él se regocijaba en medio de sus circunstancias (c.f. 1:18; 2:17)

Hoy día es diferente. No nos gusta escuchar dos veces lo que Dios nos manda y necesitamos, pero no nos gusta obedecer. “Pastor, ya no me diga eso…lo sé” escucho decir pero no pasa de “lo sé” a “lo haré”.
El gozo del Señor les traerá seguridad en medio de las dificultades que experimentaban debido al evangelio. ¿Porqué? Porque viene del Señor, no depende de las circunstancias, no depende de nuestro punto de vista o nuestro sentir y no es temporal.

Es igual para nosotros hoy. Necesitamos el gozo del Señor para perseverar en nuestro vivir con Cristo. No creamos que este gozo significa que no habrá tristezas, ni luchas largas ni sufrimiento. Pero en medio de todo esto, el gozo del Señor será nuestra fortaleza. No es nuestro gozo, es SU gozo. Cristo es nuestro gozo. Cristo es el que nos da SU gozo. Y este viene, cuando nos deleitamos en Él, cuando es el centro de todo nuestro vivir y transciende cualquier dificultad que tenemos.

¡Qué difícil es para nosotros hacer esto! Estamos tan acostumbrados a la felicidad temporal de este mundo. Nos trae más felicidad nuestra “Disneylandia” que vivir para Cristo y por esto no tenemos el gozo del Señor.

Si no estás experimentando el gozo del Señor es muy probable que el no es el centro, el eje, que maneja tu vida. Eres tú. Como iglesia necesitamos todos tener este gozo.

¿Te gozas en el Señor en todo momento?

La segunda manera de perseverar en nuestra vida en Cristo es,

II. Evitando seguir falsos maestros v. 2

“Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo.”

Pablo hace un cambio drástico de tono, es directo y enfático (tres veces dice “guardaos”) y les dice a los Filipenses que deben tener cuidado, mantenerse lejos, evitar seguir a los falsos maestros. Estos eran lo opuesto a Timoteo y Epafrodito que eran hombres de Dios ejemplares.
La idea es no solo de mantenerse lejos de ellos sino también que deben saber que es lo malo que están enseñando y evitarlo.

A. ¿Quienes eran?
Pablo usa un término fuerte, llamándoles “perros” un término usado para las personas que no eran judías. Los perros no eran mascotas para los judíos, sino animales asquerosos (se comían su vomito y hasta cuerpos de muertos) y rabiosos. Las personas que llamaban “perros” los judíos comían toda clase de animales impuros y no seguían las leyes de purezas judías.

Pablo voltea este concepto y lo aplica a los judaizantes porque ellos negaban a Cristo como el único Salvador añadiendo la circuncisión (y la Ley) como requisito para ser salvos. Escogieron seguir su propia justicia (algo asqueroso para Dios) antes que la justicia en Cristo.

Estos eran “malos obreros” porque no enseñaban ni vivían la verdad de Dios. Eran mutiladores del cuerpo” una referencia a la circuncisión. Para los judíos los mutiladores eran los paganos que se cortaban como acto de adoración a su dios, para Pablo estos judaizantes eran esos mutiladores. Estas personas eran judíos que pretendían ser cristianos pero en realidad no lo eran.

B. ¿Qué enseñaban?

Estos eran judíos que enseñaban que un verdadero judío o creyente debería ser circuncidado. Para estos la perfección venía por guardar este rito y no por la fe en Cristo. Además debían guardar toda la Ley, que era algo imposible.

Debemos tener cuidado con los falsos maestros hoy día. Como en todos los tiempos, pero hoy quizás más debido a los medios de comunicación es más fácil ser expuesto a ellos.

C. ¿Quienes son hoy?

Los que enseñan que la salvación no es solo por fe en Cristo. Los que enseñan que hay que seguir reglas para ser salvos. Los que enseñan que los que sufren están en pecado. Los que enseñan que Dios desea que todos seamos ricos. Los que enseñan que debemos tener una segunda conversión para ser cristianos verdaderos. Los que enseñan que podemos demandar a Dios que nos de cualquier cosa que queramos. Los que enseñan palabra de hombre antes que la Palabra viva de Dios substituyéndola con sus historias, ilustraciones y chistes que hacen reír pero no nos ayudan a perseverar en nuestro vivir en Cristo.

No solo debemos evitar a estos falsos maestros que no enseñan la verdad de Dios, sino también debemos entender quienes somos en Cristo.

III. Entendiendo quienes somos en Cristo v. 3

“Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.”

A. Somos verdaderos adoradores y servidores de Dios por medio de Cristo v. 3a
“Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios”

La circuncisión fue dada a los judíos como una señal de pacto entre Dios y su pueblo (Gén. 17:11). Era un acto externo que indicaba que habían creído en la promesa de salvación.
Pero esto no salvaba. Sin embargo, los judíos llegaron a creer que esto era el requisito para ser parte del pueblo de Dios, el requisito indispensable para ser llamado “hijo de Dios”.

Es por la fe en Cristo Jesús que llegamos a ser verdaderos adoradores, servidores de Cristo y parte del nuevo pacto. (Rom. 4:9-12) Somos la verdadera circuncisión, la circuncisión espiritual porque nuestros corazones (y no una parte del cuerpo) han sido cambiados por medio de la fe en Cristo. (Rom. 2:28-29; 3:28-29) La circuncisión no sirve de nada, no nos puede dar la salvación porque no es por obras que somos salvos (Gál. 5:1-2, 6).

Adoramos a través del Espíritu Santo que vive en nosotros. Rom. 8:8-9
Es el Espíritu Santo que nos ha dado acceso directo a Dios y por el cual podemos adorar a Dios.

B. Somos verdaderos creyentes porque Cristo es nuestra gloria v. 3b
“y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.”

Como la verdadera circuncisión (el cambio de corazón, la transformación espiritual, el nuevo nacimiento) nuestra jactancia no viene de nada que nosotros hayamos hecho o podamos hacer. Hay dos razones importantes. Una es que no podemos salvarnos por nuestras obras. Segundo, es porque si Cristo es nuestra salvación, no hay de que jactarnos. Nuestra gloria, nuestra jactancia es nuestro Señor Cristo Jesús. 1 Cor. 1:31

Esto nos lleva a confiar más en Él y a no confiar en nuestros propios esfuerzos.

Para perseverar en nuestro vivir en Cristo debemos entender esto. Esto nos ayudará cuando en nuestro camino pensemos que nuestro éxito o falta de éxito espiritual es porque no hemos hecho mucho o hemos mucho y pensamos que lo merecemos. Debemos entender que Cristo lo hizo todo para salvarnos y nos ha dado su poder para vivir.

Nosotros debemos depender de Él en cada paso que damos. Cuando no vamos bien o sentimos que vamos muy bien pero en realidad no es así, es porque nos hemos desviado de quienes somos en Cristo y creemos que somos MÁS o somos MENOS. Ambos conceptos son equivocados.

¿Entiendes quién eres en Cristo? ¿Vives de acuerdo a esta realidad?

Si tu no has dado tu vida a Cristo porque todavía piensas, o sientes que no lo necesitas hacer debes entender que nada puede darte la salvación solo la fe en Cristo. No hay obra que tu puedas hacer que te pueda salvar o hacer justo delante de Dios ni que te pueda ayudar a conocer más a Cristo.

¿Cómo estás perseverando en tu vivir en Cristo?

IV. Rechazando nuestra auto perfección para conocer a Cristo vv. 4-11

Habiendo hablado de como en Cristo no hay lugar para confianza humana (“en la carne”), Pablo ahora va a enseñarles usando su ejemplo de su vida pasada y presente de como la perfección por medio de esfuerzos humanos no nos ayuda en nuestro caminar con Cristo ni da la gloria a Dios.

La auto perfección trae una justicia por obras que te hacen sentir auto suficiente pero no trae a el conocimiento de Cristo.

A. El ejemplo de Pablo como RELIGIOSO que confiaba en auto justicia vv. 4-6

Pablo comienza su enseñanza diciendo que si vamos a hablar sobre confianza humana con logros, en comparación a aquellos judaizantes (o a sus prosélitos) que se jactaban, él tenía mucho más para jactarse.

“Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: “ v. 4

El punto no es el de jactarse en sus logros sino que al compararse a ellos los dejaba atrás pero esto no valía, era basura, era nada delante de Dios porque Cristo es más valioso que todo logro personal.

Pablo menciona seis maneras en que él pudiera confiar en sus propios logros:

1. Su herencia espiritual: “circuncidado al octavo día” v. 5a
Su herencia espiritual era impecable. Era un judío fiel que seguía la ley desde el momento que sus
padres lo circuncidaron.

2. Su descendencia: “del linaje de Israel, de la Tribu de Benjamín” v. 5b

Pablo podía trazar su descendencia como un verdadero israelita. Su descendencia podía trazarse directamente a la tribu de Benjamín.

Muchos judíos no podían hacer esto, especialmente los de las diez tribus que se habían mezclado con la nación de Siria. La tribu de Benjamín era muy especial por varias razones. Benjamín fue el único hijo de Raquel esposa de Jacob nacido en la Tierra prometida. De la tribu de Benjamín salió el primer rey de Israel y fue leal a Israel durante la división que tuvieron las doce tribus.

3. Su cultura: “hebreo de hebreos” v. 5c

Muchos judíos habían mezclado su cultura con otras culturas (como las diez tribus). Algunos hasta habían olvidado el idioma hebreo. Pero no Pablo. Pablo era un verdadero hebreo de hebreos.

4. Sus logros religiosos: “en cuanto a la ley, fariseo” v. 5d

Los fariseos era el grupo élite de 6,000 desde el tiempo de los Macabeos (años 152 a. C). Estos hombres eran celosamente dedicados a la Ley judía y la guardaban (especialmente las interpretaciones de la Ley, la ley oral) al pie de la letra. Pablo era un de esos fieles, superior a todos. Tenía un rango muy alto.

5. Su celo: “en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia” v. 6a

 Pablo fue tan celoso de su religión que cuando “nació” el “cristianismo” hizo su misión exterminarla. Él no podía aceptar que nada contaminara su religión. Fue así que se convirtió en el perseguidor de la iglesia (c.f. Hechos 7:58,8:1; 9:1-2) Bajo su autoridad fue que Esteban fue apedreado por su fe en Cristo. Pablo era imparable y solo Cristo pudo pararlo en camino a Damasco. Fue Jesús mismo que le pidió cuentas diciendo, “Pablo, Pablo porque me persigues…” (Hechos 9:4; 22:7; 26:14-15).

6. Su vida espiritual: “en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible” v. 6b

Nadie podía acusar a Pablo de no guardar los 613 mandatos de la Ley. El seguía la Ley al pie de la letra. Él se podía declararse justo ante otros sin nadie poder reclamarle lo contrario. Y sin embargo no conocía a Cristo.

Nadie podía gloriarse de sus logros como Pablo y comparado con los judaizantes, él los dejaba atrás.
Para Pablo en ese entonces todo esto era “ganancia”.

Pero el punto de todo esto, es que todo esto que el consideraba ganancia, las llegó a estimar “como pérdida por amor de Cristo” cuando fue transformado por su fe en Él.

Tu puedes ser el hombre más religiosos, más famoso, más rico, más talentoso, pero sin Cristo tu vida no está completa. Nada va a satisfacerla.
Quizás tu no tienes mucho, no tienes mucho porqué ser feliz, ni siquiera eres muy religioso pero no tienes a Cristo, tu vida está incompleta.  Quizás tienes deseos de ser una persona que se supera pero sin Cristo será vana la búsqueda. Quizás estás atado a un vicio, o no piensas que hay nada muy importante para vivir más que trabajar, y vivir, pero sin Cristo tu vacío no será llenado con nada.

Escucha lo que Pablo dice en los siguientes versículos. Pablo se dio cuenta que nada tiene valor superior excepto Cristo en su vida.

B. El ejemplo de Pablo como CREYENTE en Cristo rechazando todo vv. 7-11

1. Su PASADO: todo eso fue una pérdida personal v. 7
“Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.”

En su pasado antes de conocer a Cristo Pablo se sentía realizado, había ganado todo lo que deseaba. Antes de aquel día en que fue confrontado por Cristo, iba furioso en busca de cristianos para traerlos presos a Jerusalén. Creía que eso era la razón para vivir, para añadir a sus ganancias. Pero se dio cuenta que estaba equivocado y que nada de eso era ganancia.

Pablo usa términos de contabilidad para hablar de su vida, ganancia y pérdida. En las finanzas los números no mienten, hay ganancias y hay pérdidas. Es algo claro.

En nuestra vida también hay ganancias y pérdidas. El problema es que cuando no las miramos desde el punto de vista de Dios nos equivocamos en lo que son ganancias y pérdidas. En la contabilidad de Dios el que pierde su vida por Cristo la gana, y el que la gana para sí, la pierde.

Así fue para Pablo.  Hasta que no conoció a Cristo es que se dio cuenta que todo lo que había logrado eran sin valor y tuvo que “contarlas” (una decisión mental, no una emoción) cómo pérdida por “Cristo” (la palabra “amor” no está en el texto original). No substituyo estas cosas por otras mejores. Cristo tomó control de su vida. Cristo llegó a ser su razón para vivir. Su vivir era Cristo.

¿Qué cosas consideras tu como tus ganancias? Si no las consideras como una pérdida por Cristo no podrás tenerle a Él. Solo hay dos opciones, no más, tú perfección por tus ganancias o perder todo para seguir a Cristo. Debes tomar una decisión calculada para seguir a Cristo, vivir perseverando en Él.

2. Su PRESENTE: todas las cosas siguen siendo una pérdida personal v. 8

“Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo”

El contar todo como pérdida no paró todo después de creer en Cristo. Decidió dejar todas estas cosas y aun hasta este momento rehusó considerar cualquier ganancia personal. No solo esto sino que consideró todas las cosas como estas como “perdida”.
Esto es lo opuesto a lo que nosotros hacemos. Pensamos que después de conocer a Cristo ya podemos vivir como queremos. Esto es lo que muestra la encuesta hecha por LifeWay.

¿Porqué hace esto Pablo? Porque no mejor buscar las ganancias “cristianas”. ¿Porqué no ser un gran orador, o maestro o rabino cristiano? ¿Porqué no quedarse en un lugar y establecer una iglesia de miles?
¿Porqué no ser como muchos cristianos hoy viviendo vidas tranquilas, prósperas, yendo a la iglesia los domingos, sirviendo en la iglesia, dando de sus finanzas, teniendo su propia familia, y disfrutando de la vida en Cristo?

¿Porqué decide Pablo en el presente “considerar” todas las cosas que le hacen estar confiado en sí mismo como pérdida? La respuesta sencilla y directa es Cristo. El quiere ganar a Cristo. Pablo amplia esto.
El quiere:

a. Conocer a Cristo su Señor es supremo v. 8a
“por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor”

Vivimos en un mundo que anhela el conocimiento. Y aunque el conocimiento intelectual es bueno, no lo es todo. Para Pablo, conocer a Cristo no era algo intelectual, sino conocimiento íntimo, profundo, es algo supremo.

Hace poco miré una imágenes de nuestra planeta que los astronautas del la Estación Internacional tomaron. ¡Es algo increíble! En ese momento pensé, “El Dios que creó este planeta es mi Dios.” Quitó mis dudas y afirmó mi fe al pensar “¿Quién más pudo hacer esto?”

Para Pablo en la balanza de lo que vale más, o pesa más, nada tiene comparación por conocer a Jesús su Señor. El que ha descrito en el capítulo 2 como el que ha sido declarado Señor de todos es su Señor. El Señor creador del Universo.  Así debe ser para nosotros. Nada debe ser más importante que conocer a nuestro Señor. Debemos decir como Tomás, “Señor mío y Dios mío”.

¿Deseas conocerle así? ¿Estás dispuesto a tenerlo todo como pérdida por Cristo?

¿Cómo conocerle? Pablo explicará más adelante. Pero conocer a Cristo no es pasivo. Requiere considerar todo como basura y someternos a su señorío para ser obedientes. Requiere buscarle intensamente a través de su Palabra, la oración y una relación intima con Él.

Pablo quiere
b. Poner a Cristo en su vida antes que cualquier otra cosa o persona v. 8b
“por amor del cual lo he perdido todo”

Pablo como judío lo perdió todo, literalmente. Lo perdió todo por seguir a Cristo. Un judío que rechazaba el judaísmo era excomulgado y hasta se tenía una ceremonia de muerte. Pablo al seguir a Cristo lo perdió todo.

Hoy día aquí en los Estados Unidos no perdemos nada por seguir a Cristo. Somos mediocres porque no nos cuesta nada. En otros países seguir a Cristo cuesta todo y los creyentes son fieles.
En dos semanas hablaremos sobre la iglesia perseguida que lo da todo por Cristo.

Pablo lo dejó todo por Cristo, para ganar a Cristo. Mi amor hacia Él debe ser superior al de mi esposa, y lo es. Y sin embargo me ha costado en ciertas ocasiones. No he estado dispuesto a dejarlo todo. Creo que estoy allí hoy. Nada quiero más que Cristo.
¿Y qué tal tú? ¿Consideras todo cómo una pérdida por amor a Cristo?

Pablo dice que
c. Nada es mejor que ganar a Cristo v. 8c
“y lo tengo por basura, para ganar a Cristo”

Para Pablo conocer a su Señor es supremo a cualquier otra cosa, todo lo demás es basura. Todo lo que trata de reemplazarle, minimizarle, hacerle a un lado, es basura. Pablo rechaza todo lo que le hace auto suficiente para “ganar a Cristo”.

Esta palabra significa basura, deshechos, excremento. Pablo fuertemente e intensamente rechaza toda ganancia personal, toda posición, toda cultura, todo linaje, toda auto justicia, y los considera basura.

De igual manera nosotros debemos considerar cualquier logro personal, cualquier cosa o persona que le quiera reemplazar, cualquier cosa o persona que nos quiera sentir auto perfectos o auto suficientes debemos considerarlo como basura para ganar a Cristo.

3. Su FUTURO vv. 9-11

Para Pablo su futuro era para:

a. Vivir en la fe en Cristo v. 9

“y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe”. El quiere ser “hallado en él” de esta manera en el día de Cristo.

Pablo rechaza todo lo que posee o lo que es que le lleva a la auto perfección o justificación. El no quiere tener su “propia justicia, que es por la ley”. Su vida en Cristo es por fe y se mantiene por fe.

En otras palabras su vida con todos sus logros, especialmente religiosos que envolvía seguir todas las reglas de la Ley y que le hacían auto justo, no era algo que perseguía. Esto no le llevaría a la justicia de Dios por la fe en Cristo. Pablo desea la justicia que es por “la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe”.

Si es por obras que recibimos el ser justos, no podremos conocer a Cristo. Cristo se conoce por medio de la fe en Él y por esa fe que vivimos. Esto es lo que Pablo dice en esté versículo. Esta fe nos lleva a conocerle más.

Esto significa que la opción de pensar que por mis propias obras puedo ser salvo y vivir para Cristo no es posible. No podemos confiar en nuestras propias obras ni para creer en Cristo ni para vivir para Cristo. Solo Dios, por la fe en Cristo nos da su justicia, nos declara justos y podemos vivir la vida cristiana.  Esta vida comienza con la fe en Cristo y continúa, se sostiene, persevera por la fe en Cristo.

Para Pablo su futuro era para
b. Conocer a Cristo y ser como Cristo v. 10

“a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte,”

Para Pablo conocer a Cristo y ser como Cristo (ambos un acto progresivo) no era algo superficial sino algo concreto. Envolvía tener el poder de su resurrección y participar en sus sufrimientos al vivir para Él y compartir el evangelio a otros, al punto de imitarle hasta en su muerte. Estos dos van juntos ya que no hay poder de su resurrección sin sufrimiento y muerte.
Es por la muerte y resurrección de Cristo que tenemos vida a través del poder del Espíritu que le resucitó de los muertos. (Rom. 8:11) Y con este poder podemos vivir para Él hasta el punto de ser “semejantes a él en su muerte.”

Pablo no buscaba el sufrimiento y la muerte, pero lo esperaba como consecuencia de vivir en Cristo. Es más, el se contaba como una oveja lista para el matadero entregado siempre a muerte “por causa de Jesús” para que la vida de Cristo fuera manifestada en él.  Rom. 8:36; 2 Cor. 4:11

Este conocimiento por medio de la fe envuelve el poder de su resurrección y envuelve participar o tener comunión (koinonia) en los padecimientos y sufrimientos similares a los que le llevaron a la muerte. Pero es un proceso progresivo.

Esto es conocer, tener participación, “comunión” y ser como Cristo. A esto muchos de nosotros decimos, “no gracias”. No queremos esto. Pero el sufrimiento es también parte de nuestro seguir a Cristo. Fil. 1:29-30. Es un don de Dios que nos ayuda conocer a Cristo.

Los momentos más cercanos que hemos tenido mi esposa y yo como matrimonio han sido cuando hemos experimentado sufrimiento. ¿Porqué? Por qué en esos momentos nos escuchamos mas y nos entendemos mejor. Esto nos ha llevado a conocernos más íntimamente.

Como iglesia, solo el sufrimiento nos lleva a conocer a Cristo y ser semejantes a Él. Pablo no huía de esto, sino que vino como resultado de ser fiel a predicar el evangelio. Lo entendía, lo aceptaba porque esto le llevaba a conocer más a Cristo. Esto era parte de su servicio a Cristo y ser como Cristo.

Piensa por un momento cuando queremos que nuestros hijos entiendan algo que no entienden porque no lo ha experimentado como ser padres. Les decimos que cuando sean padres como nosotros y tengan hijos entenderán lo que les estamos diciendo. Jamás conoceremos a Cristo y su poder y ser como Él sin pasar lo que él pasó.

¿Es tu deseo y tu oración ser como Cristo en todo?

En el futuro Pablo quiere
c. Ser resucitado en Cristo v. 11
“si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.”

Conocer a Cristo es de toda la vida y conocerle completamente, conocer el poder de su resurrección se llevará a cabo en la resurrección de nuestros cuerpos o cuando venga por nosotros.  Pablo no está dudando sino que está afirmando en una forma humilde.
Además humanamente hablando, él no sabía el tiempo que viviría ni los eventos que pasaría en su vida. ¿Vendría Cristo en su vida y le resucitaría o moriría y le resucitaría en días postreros? Esto no lo sabía.

En seguida nos dice que no ha llegado a la perfección, la salvación completa, la santificación, el ser como Cristo pero que ese es su enfoque singular.

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Trabajando Nuestra Salvación – Filipenses 2:12-30 – Tercera Parte

¿Qué significa trabajar u obrar por nuestra salvación? Esta es la tercera parte que no forma parte del sermón.

IV. Aprender y apreciar a los que imitan a Cristo vv. 21-30
Pablo termina esta sección compartiendo con la iglesia en Filipos el ejemplo de dos hombres que ejemplifican vivir para Cristo. Estos son hombres se no solo se ocupan de sus salvación sino que sirven con la misma devoción de Pablo.
A. Timoteo vv. 21-24
Pablo tiene confianza en el Señor Jesús que enviaría a Timoteo a Filipo y este le traería buen ánimo al reportar como la iglesia seguía las instrucciones dadas por él.
Este hombre tenía cualidades dignas de imitar. Esta es la clase de persona que nosotros debemos ser y debemos hacer de otros, personas ejemplares en Cristo. 
1. Una misma mente con Pablo v. 20a
Timoteo mostraba el mismo“ánimo” o “alma” o “mente” que Pablo y ejemplifica para los creyentes en Filipos la misma actitud que les ha mandado a tener. ¡Qué valioso es tener personas líderes con una misma alma o mente como sus lideres!
2. Un interés sincero por la iglesia v. 20b-21
Pablo va más allá de solo tener una misma mente con Timoteo. Timoteo se interesaba o preocupaba (es la misma palabra en Fil. 4:6) sinceramente por los Filipenses así como Pablo. Es por esto que Pablo tenía plena confianza en él. No había nadie para Pablo como Timoteo.
Pablo acerta que “todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús” quizás como referencia a los que predicaban por motivos equivocados (Fil. 1:15). No se sabe exactamente, pero el propósito es establecer el contraste en un líder como Timoteo con otros que son dignos de imitar. 
Este versículo aunque es una declaración de Pablo acerca de personas no mencionadas es un recordatorio para nosotros que servimos al Señor. El propósito por el cual servimos no es para buscar nuestro propios intereses (Filipenses 2:3-4) sino “lo que es de Cristo Jesús.”
3. Uno probado con sus hechos de fiel servicio v. 22-23
Timoteo ha probado con su vida de que es un fiel siervo de Cristo así como Pablo. El ha servido en el evangelio (predicándolo, enseñándolo, defendiéndolo, y viviéndolo) como un hijo obediente que honra a su padre. Mirar 1 Cor. 4:17 El ha plantado y establecido iglesias con el apóstol Pablo.  Siendo que tenían una relación muy íntima con Pablo, es muy probable que Timoteo experimentó dificultades y sufrimientos con Pablo en el ministerio. Timoteo a seguido el ejemplo de Cristo en ser un humilde siervo de Cristo.
Pablo espera mandar a Timoteo a Filipos en un tiempo cercano dependiendo de como vea que su situación sigue. Asumimos que el asunto es su juicio ante Cesar. El porqué necesitaba a Timoteo, no nos dice pero es probable que le daba mucho apoyo y ánimo durante este tiempo de encarcelamiento. Con todo esto, Pablo estaba confiado en el Señor que sería libertado e iría a ver a los Filipenses.
B. Epafrodito vv. 25-30
Pablo ve necesario mandar a Epafrodito a Filipos inmediatamente llevando la carta.
1. Era un hombre valioso en el evangelio v. 25
Para Pablo Epafrodito era su hermano, su colaborador, compañero de milicia, era su mensajero y alguien que le servía en sus necesidades. Como vemos era un hombre muy valioso en el evangelio. 
2. Era un hombre que no buscaba lo suyo vv. 26-28
En vez de estar preocupado por su estado físico ya que estaba enfermo y apunto de morir (v. 30), Epafrodito estaba “angustiado” (una emoción bastante fuerte, la misma palabra usada para lo que sintió nuestro Señor en el Getsemaní) por la iglesia en Filipos. El tenía un deseo grande de verlos. 
Dios “tuvo misericordia de él” y le restauró. Esto fue también un acto de misericordia de Dios para Pablo para que en sufrimiento por Cristo (específicamente pudiera ser la situación en Filipos) no tuviera aun más tristeza. Es por esto que Pablo ahora le enviaba con urgencia para que la iglesia pudiera gozarse y Pablo también tuviera menos tristeza.
Es notable leer como Pablo era transparente con sus sentimientos. No sentimientos superfluos sino arraigados en el amor y el sufrimiento en Cristo. Pablo sentía tristeza pero esto no le paralizaba en servir a Cristo. Esto no le quitaba el gozo en Cristo.
Epafrodito es un ejemplo de alguien que vivía lo que Pablo enseño en este capítulo. Era un hombre que se ocupaba en su salvación.
3. Era un hombre digno de estima v. 29
Pablo les dice a los Filipos que reciban en el Señor, en virtud a su relación que tiene en Él, a Epafrodito con “todo gozo”.  Es posible que los Filipos estaban resentidos porque Epafrodito no había regresado pronto y no había servido a Pablo adecuadamente debido a su enfermedad. 
Pablo les manda a que le tengan en “estima” a él y a otros como él que sirven a Cristo. La manera de estimar sin duda envuelve formas tangibles de recibimiento. Estas maneras deben destacar la gran estima que le tienen por su servicio en Cristo. 
Este es un ejemplo para nosotros hoy día seguir. Debemos dar estima, honor, recepción especial a los que sirven a Cristo con mucho sacrificio.
4. Era un hombre que imitaba a Cristo en su sacrificio v. 30
Epafrodito no simplemente había servido en formas triviales, sino que “por la obra de Cristo”, la obra de compartir el evangelio (es muy probable que no solo servía a Pablo en sus necesidades tangibles) y servir a otros. Tanto era su esfuerzo que “estuvo próximo a la muerte, exponiendo su vida” para servir a Pablo. 
Epafrodito imitaba el sacrificio de Cristo. Se dio completamente a Él y para Él no escatimando el costo. El era un ejemplo de uno que imitaba a Cristo en su obediencia y sacrificio. 
Trabajar u obrar en nuestra salvación envuelve aprender de hombres como Timoteo y Epafrodito. Fueron hombres que como Pablo, vivieron para Cristo y lo dieron todo para compartir a Cristo. No eran apóstoles (aunque la palabra se usa para Epafrodito en el versículo 25) como Pablo, pero de igual manera eran siervos de Cristo haciendo la obra de proclamar el evangelio. 
Y no solo soy ellos dos, tenemos una lista de héroes en la Biblia que vivieron para Cristo. También hay muchos más que vivieron después que son nuestro ejemplo. Debemos esforzarnos de leer sobre sus vidas y aprender de su fe para seguir creciendo en nuestra salvación.
Como iglesia debemos juntos ocuparnos o trabajar en nuestra salvación hasta el día de Cristo. Envuelve
1. Obediencia completa, continua y constante. Envuelve completa dependencia en el Señor.
2. Vivir una vida sin murmuraciones y contiendas entre nosotros.
De esta manera nuestras vidas como iglesia muestra que somos hijos de Dios sin culpa, pura, y sin falta alguna en medio de una “generación maligna y perversa,” en medio de la cual nosotros resplandecemos “como luminares en el mundo” compartiendo el evangelio de Cristo.
3. Vivimos aferrados a la palabra de vida no solo reteniendo su verdad, sino también viviéndola y compartiéndola con los que no conocen a Cristo.
Esto producirá gozo en nuestras vidas y las vidas de los demás que somos colaboradores en el evangelio.
4. Seguimos el ejemplo de aquellos hombres y mujeres que nos han dejado el ejemplo de ser fieles en nuestro vivir para Cristo. Tenemos la herencia de los que fielmente se han ocupado de su salvación a los cuales debemos imitar.

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Trabajando Nuestra Salvación – Filipenses 2:12-30 – Segunda Parte

La segunda manera para ocuparnos de nuestra salvación es con

II. Una vida sin murmuraciones y pleitos vv. 14-15

Los versículos 14 hasta el 16 son una sola oración en Griego y especifican lo que incluye ocuparnos de nuestra salvación. En otras palabras, nuestra obediencia a Dios se ven en estas acciones.

A. Cómo deben ser todas nuestras acciones v. 14
“Haced todo sin murmuraciones y contiendas”

Toda nuestra vida debe caracterizarse sin murmuraciones y contiendas.

1. Murmuraciones
Significa decir algo en voz baja para quejarse o en contra de otros. Nuestra vida no debe caracterizarse por las murmuraciones. Esto caracterizó al pueblo de Israel en el desierto y por esto no entraron en la Tierra Prometida. Estas murmuraciones era quejas contra Dios. Ellos no querían hacer la voluntad de Dios prefiriendo quejarse de lo estaba haciendo en ellos y por ellos. Núm. 14:2, 26, 27; 17:5-25; Éx. 16:7-12. Pablo hace referencia a esto en 1 Cor. 10:10-11.

En la iglesia debemos evitar las murmuraciones en contra de nuestros hermanos en Cristo, en contra de nuestros líderes y en contra de toda persona que entra en nuestro medio, ya sea aquí en el edificio, afuera o por cualquier otro medio. Esto es pecado en contra de Dios. En vez de agradece por lo que Dios está haciendo en nuestra vida, murmuramos. Debemos evitar murmurar por nuestras situaciones. Es posible que los Filipenses se estaban quejando de su sufrimiento o quizás en contra de los que eran líderes. Las murmuraciones no solo son una indicación de nuestra falta de fe en Dios sino que afectan la unidad de la iglesia.

Quizás sería bueno que cada uno de nosotros tuviera a alguien que sea nuestros oídos y escuche lo que decimos a otros y puedan tener nuestra aprobación para decirnos cuando fallamos en esto.
Esto también se puede aplicar a nivel personal en nuestro trabajo, en nuestros hogares y los lugares que frecuentamos.

2. Contiendas v. 14

Contiendas son los pleitos, desacuerdos, y discusiones. Este tipo de comportamiento es contrario a lo que Dios dice en su Palabra. Pablo les recuerda a los Filipenses que como creyentes ocuparse en su salvación incluye vivir una vida sin murmuraciones y contiendas.

Esto destruye la unidad de la iglesia de Cristo. Recordemos que servimos a nuestro Señor y todo lo hacemos para Él. Cuando murmuramos y tenemos contiendas son primero contra Él antes que para nuestros hermanos.

La naturaleza pecaminosa nuestra es muy propensa a la murmuración y a las contiendas. Y aunque esto no parece ser algo demasiado serio, lo es para Dios. Si esta es una de tus inclinaciones y prácticas, debes someterla al señorío de Cristo.

B. El resultado en nuestra vida v. 15a
“para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha”

¿Qué produce una vida sin murmuraciones y contiendas en nuestra vida, nuestro testimonio ante el mundo que nos ve?

Pablo nos dice que como hijos de Dios nos distinguiremos y mostraremos que estamos ocupándonos en nuestras salvación, que somos obedientes, que dependemos de Él, teniendo estas características:

1. Irreprensibles

Esta palabra comienza con la letra “a” en Griego que significa “sin”. Irreprensibles, sin culpa, es lo que significa.

Cuando vivimos como iglesia una vida sin murmuraciones y contiendas seremos creyentes que otros, especialmente el mundo que nos ve, no puede hallar ninguna culpa. No hay nada por lo que nos pueden apuntar con el dedo de que estamos haciendo algo malo.

2. Sencillos

La palabra significa “sin mezcla”, “sin contaminación”, algo que no está diluido como el vino al que se le hecha agua. La idea es que nuestra vida es una vida sincera, pura, sin hipocresía. Es como dice Santiago que una fuente no puede dar agua salada y dulce a la misma vez.
Un cristiano que murmura y tiene contiendas con otros no es irreprensible ni puro. Esto es lo contrario a lo que Dios manda. Entre nosotros, debe haber sinceridad y pureza en nuestras conversaciones y nuestro trato unos a otros. Si crees que puedes esconderlo y nadie lo ve, estás equivocado.

3. Sin mancha
Esta palabra se usa para referirse a las sacrificios sin defectos del Antiguo Testamento y se refiere a Cristo mismo como el cordero de Dios sin mancha (1 Pedro 1:19). Nuestra vida no debe estar manchada con las murmuraciones y contiendas. Nuestras vidas no son “descalificadas” con mala reputación espiritualmente porque vivimos murmurando y causando contiendas.

C. El efecto de nuestra vida en el mundo v. 15b

“en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo”

La vida nuestra como iglesia debe mostrar lo opuesto que el mundo muestra, lo malo y perverso. Estamos en medio de ellos como creyentes y nuestra vida debe mostrar, dar el ejemplo de una comunidad que vive sin murmuraciones y contiendas, irreprensibles, sinceros, y sin culpa.

Pablo describe a esta generación, la de ese entonces durante el gobierno romano (y alude a Israel que por su murmuración llegó a ser una generación maligna y perversa), como una que moralmente esta desviada o torcida (“maligna”) en su manera de vivir y ha dejado el camino de la verdad de Dios y sigue su camino equivocado que es moralmente malo o está distorcionado (perverso).
Eso describe muy bien nuestra generación.

Cuando vivimos como iglesia en obediencia a la verdad de Dios, cuando nos ocupamos de nuestra salvación con temor y temblor, vivimos una vida sin murmuraciones y contiendas, nuestras vidas son irreprensibles, muestran sinceridad espiritual, son libres de culpa, entonces resplandecemos “como luminares en el mundo”.

Nuestro mundo se caracteriza por la maldad y la perversidad, esto es resultado de estar en la oscuridad espiritual. La iglesia que vive en obediencia a Cristo alumbra como estrellas.  Las estrellas en la noche en ese entonces eran guías en la oscuridad. Eran el compás de los marineros. Como iglesia somos ordenados a ser el compás moral del mundo (vivir y compartir el evangelio) para que puedan ver la luz de Cristo.  No hay otra luz, es la luz de Cristo en nosotros.

La tercer manera para ocuparnos de nuestra salvación es

III. Aferrarnos a la Palabra de vida vv. 16-17

“asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado.”

A. Compartiendo el evangelio de Cristo v. 16a

Otra manera de ocuparnos de nuestra salvación es aferrándonos a la Palabra de vida. La idea es de retenerla, o aferrarnos a ella como la Palabra de Dios defendiéndola en contra de aquellos que se oponen a ella. Debemos ponerla en nuestro corazón porque ella es nuestra base para mantenernos firmes en la fe, para crecer espiritualmente y para resistir la oposición. Debemos aferrarnos a ella poniéndola en práctica en nuestra vida.
Esto también implica que debemos “la palabra de vida” con los que no son creyentes. Es la única que puede darles la vida de Cristo. En lugar de hablar murmuraciones y hablar para causar contiendas, debemos preocuparnos en compartir el evangelio de Cristo.

Recordemos que Pablo escribe esto estando preso por compartir la “palabra de Cristo”. Hoy día nosotros estamos libres y no nos aferrarnos a ella en ninguna forma. No la estudiamos, no la aprendemos, no la vivimos y menos la compartimos.

Los Filipenses eran colaboradores con él porque ellos también se aferraban a la palabra de vida. Pablo les está diciendo que este debe ser su enfoque y no las murmuraciones y contiendas. Así debe ser con nosotros como iglesia.

El testimonio visible de la iglesia es importante. Igual de importante es lo que cree y vive. Igual de importante es compartir  el evangelio de Cristo que tiene poder para dar vida a todo aquel que cree. Es la Palabra de vida que es poder de Dios para salvación.

En 1817 el evangelista D.L. Moody que en su vida predicó a más de 100 millones de personas viajando más de un millón de millas, estaba teniendo juntas en Brooklyn Nueva York. Las reuniones eran tediosas, pocas personas eran tocadas y la asistencia bajo a 16 personas. Al final de una de las reuniones una señora se le acercó y le dijo, “Señor Moody, hay mucha predicación en Brooklyn pero si nos comparte algo de la Biblia, quizás sería de bendición”.  El señor Moody acepto su sugerencia y les dijo que trajeran sus Biblias el día siguiente. El siguiente día fue muy diferente, enseño la Biblia y un avivamiento comenzó. La asistencia subió y muchas personas conocieron a Cristo. – Preaching Illustrations from Church History
Esto es lo que significa aferrarse a la Palabra de Dios

¿Cómo te estás aferrando de la Palabra de Dios en tu vida? ¿Cómo estás aprovechando su enseñanza el domingo y en otros días? ¿Cómo la estás aplicando? ¿Cómo la estás compartiendo en la semana?

B. Los resultados vv. 16b-17

1. Traerá gloria y recompensa v. 16

“para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado.”

Los resultados de vivir una vida sin murmuraciones y contiendas, vivir irreprensibles, pura, sin mancha, y reteniendo la palabra de vida traerá gloria en el día de Cristo. En caso de Pablo, él como el fundador y discipulador de ellos recibiría gloria y recompensa. Esta gloria es gloriarse en la obra de Dios en ellos, es mirar cómo viven para Cristo alumbrando y proclamando el evangelio. Pablo se podría gloriar en el Señor en esto. Se gloriaría en cómo la gracia de Dios había sido evidente en sus vidas.

No hay nada mejor para mi como pastor de ustedes que pueda gloriarme en el día de Cristo (en su venida) de que Uds. se han ocupado de su salvación, han vivido obedientes a Cristo, han vivido vidas sin murmuraciones y contiendas, han retenido la palabra de vida y han alumbrado en este mundo como estrellas compartiendo el evangelio de Cristo. No hay nada que pueda ser mejor que esto. Es mi oración para ustedes como iglesia.

Como Pablo quiero esto y decir que “no he corrido (como los corredores en el estadio romano) en vano, ni en vano he trabajado (como los labradores).” Quiero tener esta confianza que Pablo tenía.

Como iglesia nuestra vida debe ser de tal manera que nuestros líderes pueden tener esta confianza de que no han corrido en vano ni en vano han trabajado.

2. Trae gozo y regocijo mutuo vv. 17-18

“Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros. Y asimismo gozaos y regocijaos también vosotros conmigo.”

Pablo usa la imagen de un sacerdote que derrama una ofrenda de vino junto con el sacrificio sobre el altar (Núm. 28:7). Sus sufrimientos pueden llevarle a ser muerto por su fe, un sacrificio por causa del evangelio. Pero saber que esto y el sacrificio y servicio de la fe de los Filipenses le llenaba de gozo.

Para Pablo sufrir para Cristo y aun morir como un sacrifico a causa del evangelio era un gozo porque miraba la vida de los Filipenses. Valía la pena porque ellos vivían para Cristo.
Valía la pena y le traía gozo y regocijo porque la obra de Dios en ellos era evidente. De igual manera Pablo les dice que se gocen y regocijen con él en su sufrimiento y fruto en el evangelio.

El trabajo del evangelio es muto, tanto de la iglesia como sus líderes. Trabajamos juntos en Cristo y para Cristo. Nos gozamos juntos en las pruebas y en las luchas. Nos gozamos en el fruto de nuestro servicio al ver a otros conociendo a Cristo y sirviendo a Cristo.

Cuando vivimos una vida aferrados al evangelio, obrando en nuestra salvación, sabemos que el servicio de nuestra fe traerá gozo a otros y también en nuestros compañeros en el evangelio también trabajan para el Señor.
primera parte

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Trabajando Nuestra Salvación – Filipenses 2:12

¿Qué significa trabajar u obrar por nuestra salvación?

Dios ha comenzado la obra de nuestra perfección, el proceso de nuestra completa salvación que incluye no solo ser como Cristo en nuestro carácter sino en la transformación de nuestros cuerpos. Nuestra salvación completa llegará cuando nos llegue la muerte y estemos con Cristo (Fil. 1:23) o cuando Cristo venga por nosotros (Fil. 2:16) y nos transforme (Fil.3:20-21; Rom. 13:11-12). Aunque Dios lo ha comenzado en nuestra vida no es acto sin nuestra participación. No es para que nos quedemos parados como iglesia sin hacer nada. Debemos vivir como ciudadanos del cielo (Fil. 3:20). Esto es el tema que Pablo desarrolla en este texto.

Hay cuatro elementos que deben ser parte de nuestro trabajo espiritual para crecer en nuestra salvación, nuestro proceso de perfección, santificación hasta llegar a ser como Cristo. Estos no son elementos que se hacen una vez sino que son progresivos y son parte de nuestra vida diaria.

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Trabajando Nuestra Salvación – Filipenses 2:12-30 – Primera parte

Dios nos llamó para que crezcamos en Cristo, para que trabajemos o nos ocupemos en nuestra salvación y no para quedarnos estancados.

Pablo comenzó comienza esta sección diciendo “por tanto” lo cual es referencia a Filipenses 1:27 que dice, “solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo…” indicando la manera en que debemos vivir ante el mundo. Después de haber hablado sobre la unidad de la iglesia ahora vuelve a la manera que la iglesia debe vivir.

Habiendo presentado un himno  de cómo nuestro Señor Jesucristo se humanó, tomó forma de siervo, se humilló hasta la muerte, muerte de cruz y como Dios lo exaltó como Señor, Pablo presenta como debe afectar la vida práctica del cristiano en el mundo.

Cristo es el Señor de todo y algún habrá una confesión y adoración personal universal de toda su creación. El Señorío de Cristo en nuestra vida debe de ser una realidad para ayudarnos en el crecimiento, el desarrollo, el trabajo de nuestra salvación. Pero muchas veces no sucede.

Conocemos a Cristo pero no crecemos en Cristo. Conocemos a Cristo pero nos le damos el señorío completo de nuestra vida. ¿Qué sucede? Vivimos vidas espirituales apáticas y letárgicas. Vivimos de domingo a domingo tomando migajas para nutrir nuestra vida espiritual. Nos sentimos frustrados con nuestra vida. En algunos caso, hay caos moral y aun familiar.

En la iglesia, somos personas quejumbrosas, perezosas y cuando hacemos algo lo hacemos con mala actitud.  Todo nos molesta y somos “críticos profesionales”. Todo esto causa la falta de unidad que Pablo habla en Filipenses. Y no solo esto perdemos las oportunidades de compartir el evangelio con otros tanto por nuestro mal ejemplo como por nuestra falta de crecimiento.

Toma esfuerzo nuestro. Dios está envuelto en nuestra vida pero lo hace también con nuestros esfuerzos. No puedo cuantificar quién hace qué pero se que es verdad lo que Pablo dijo, “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, sino Cristo vive en mi.” Pero también dijo, “Para mi el vivir es Cristo…” Parece una contradicción, “ya no vivo yo…” pero “yo vivo…”
No es una contradicción, los dos son ciertos.

En Filipenses 1:6 Pablo escribió:
“estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”.

¿Qué significa trabajar u obrar por nuestra salvación?

Dios ha comenzado la obra de nuestra perfección, el proceso de nuestra completa salvación que incluye no solo ser como Cristo en nuestro carácter sino en la transformación de nuestros cuerpos. Nuestra salvación completa llegará cuando nos llegue la muerte y estemos con Cristo (Fil. 1:23) o cuando Cristo venga por nosotros (Fil. 2:16)  y nos transforme (Fil. 3:20-21; Rom. 13:11-12). Aunque Dios lo ha comenzado en nuestra vida no es acto sin nuestra participación. No es para que nos quedemos parados como iglesia sin hacer nada. Debemos vivir como ciudadanos del cielo. Fil. 3:20 Esto es el tema que Pablo desarrolla en este texto.

Hay cuatro elementos que deben ser parte de nuestro trabajo espiritual para crecer en nuestra salvación, nuestro proceso de perfección, santificación hasta llegar a ser como Cristo. Estos no son elementos que se hacen una vez sino que son progresivos y son parte de nuestra vida diaria.

I. Obediencia a Cristo vv. 12-13

La obediencia tiene dos aspectos, una nuestra y una de Dios.

A. Lo que hacemos: ocupándonos en nuestra salvación v. 12
“Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor”

Lo hacemos en tres maneras:

1. Obediencia en todo tiempo 
“Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia”

En la sección anterior miramos como nuestro Señor tuvo que aprender la obediencia. Su obediencia le llevo a la cruz para morir por nuestros pecados y así poder darnos la salvación. Su ejemplo de obediencia debe ser nuestro modelo.

Esta obediencia está relacionada con vivir el evangelio (Fil. 1:27). Debemos vivir para Cristo en todo momento y en toda circunstancia (Fil. 1:22).

Pablo les recuerda a sus “amados” que la obediencia no solo debe de ser cuando él está presente con ellos para mandarles. Sino que su obediencia debe ser en todo tiempo. Esto lo han estado haciendo según Pablo pero les recuerda que lo deben de hacer aún más en su ausencia.

Esto les recuerdo a mis hijos. Muchas ellos son obedientes cuando estoy con ellos. Pero tan pronto yo no estoy con ellos, piensan que son libres para hacer lo que ellos quieren. Esto no es obediencia.

2. Obediencia continua en una misma dirección
“ocupaos en vuestra salvación”

Este tipo de obediencia es una que es perseverante, que continua en la misma dirección hasta que llega a su destino. Nuestro Señor fue obediente y fue obediente hasta la cruz. Este camino de obediencia no fue fácil.
Para nosotros no lo será si seguimos fieles en la misma dirección.

Tengo mucho tiempo de no ir a escalar montañas. Pero en California fuimos varias veces. Escalamos una muy alta y recuerdo que mi hijo mayor estaba chico como de unos 9 o 10 años. Llegó pero iba hasta llorando. ¿Porqué? Porque las montañas tienen “switchbacks”  o curvas. Las curvas no permiten mirar la cima. Así que subimos y subimos y subes y cada vez es más difícil. Pensamos que nunca llegaremos. Lo “único” que hay que hacer es mirar tu camino enfrente, mantenerte en la dirección correcta y subir. Si uno para, tiene que ser breve, de otra manera entra el cansancio y se pierde la fuerza para seguir adelante.

Esto significa “ocuparse” de nuestra salvación. Esta palabra significa “producir”, “lograr” o “alcanzar” algo. Nuestra obediencia a Cristo producirá, logrará, alcanzará nuestra salvación eterna. Nos llevará hasta la perfección en Cristo. Este proceso dura toda la vida.
Esto va en contra de nuestra cultura. Nuestra cultura quiere todo rápido. Todo tiene que ser ya y llevar a resultados. Pero esto no funciona en nuestra caminar de fe. Hay cosas en mi vida que quiero que Dios las cambie ya. Yo pongo esfuerzo pero no veo que produce mucho. Pido a Dios que me cambie pero es un proceso.

¿Cómo podemos mantenernos en este camino sin desviar? 

Es como subir una montaña. Debes hacer varias cosas: Acondicionar tu cuerpo al camino y desarrollar estrategias que te ayuden a subir como mantenerte enfocado, hidratado, dar pasos lentos pero firmes, tener respiración adecuada, etc…

En el camino de la fe debes de desarrollar las disciplinas espirituales que te fortalecerán en el camino. Si no las tienes te quedarás sentado. Si las tienes pero no las mejoras, te costará más. Estas disciplinas incluyen la oración, el estudio, aplicación y memorización de las Escrituras, el ayuno, el descanso, y la comunión con otros creyentes. ¿Cómo están estas disciplinas en tu vida?

Recordemos esto, que esto fue escrito a la iglesia.
Así que, todos estamos juntos subiendo la montaña siendo obedientes en una misma dirección. Todos estamos “ocupándonos” de nuestra salvación colectivamente pero también individualmente. Juntos nos podemos animar a ser fieles en ocuparnos en nuestra salvación en obediencia continua en una misma dirección.

¿Qué sucede cuando juntos estamos ocupándonos de nuestra salvación siendo obedientes a Dios? Hay unidad. No hay tiempo para perder en lo trivial y secundario. Nos enfocamos en la meta y nuestro trabajo en el camino de ser y hacer discípulos.

3. Obediencia con humildad, respeto y honor
“con temor y temblor”

Esta obediencia debe llevarse de ocuparnos o trabajar nuestra salvación debe ser con “temor y temblor”.  La idea viene del Antiguo Testamento donde el temor a Jehová es parte de la obediencia. (Deut. 10:12). Pablo cuando predicaba, predicaba con “temor y temblor” (1 Cor. 2:3). La idea es que reconocemos que nuestra obediencia es delante de Dios que debe ser temido y honrado por su grandeza. Hay una reverencia intensa y honor merecido. De esta manera nosotros como iglesia debemos obedecer al Señor. Nuestro trabajar juntos nuestra salvación debe ser con este respeto y honor unos a otros porque Él está en nuestro medio. Siempre estamos delante de su presencia.

¿Te imaginas la clase de iglesia que seríamos si nos tratáramos con esa clase de respeto que honra a otros?
No nos imaginemos solamente. Obedezcamos a Dios.

B. Lo que Dios hace: produce el querer como el hacer
“porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” v. 13

¿Qué significa que Dios produce el querer como el hacer?

1. Dios nos da el poder para hacer
“Porque Dios es el que en vosotros”

Dios nos ha dado a cada uno su poder para ocuparnos de nuestra salvación.  Es a través de su Espíritu Santo que Dios nos ayuda a serle obediente. Este poder es el que nos impulsa.

2. Dios produce el querer y hacer en nuestra obediencia.
“produce así el querer como el hacer”

Pablo ha mandado a los Filipenses a ocuparse o trabajar su salvación en el versículo 12 pero según este versículo, esto viene de Él. Nuestro querer y hacer vienen de nuestra dependencia en Dios el cual obra en nuestra obediencia para hacer su voluntad. No podemos hacer nada separados de nuestro Señor (Juan 15:5; Salmo 127:1).

3. Dios produce su voluntad
“por su buena voluntad”

Literalmente este versículo lee “por buena voluntad”. No tiene el pronombre “su”. Lo cual indica que Dios produce su voluntad a través de nuestra obediencia. Recordemos que la voluntad de Dios es siempre buena y perfecta. Nunca tendremos resultados no deseados si somos obedientes.

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La unidad en Cristo – Filipenses 2:1-11 – Segunda Parte

Siguiendo el tema de la unidad en Cristo debemos mirar cual debe ser el enfoque de la unidad en la iglesia.

III. El enfoque de la unidad vv. 5-11

Esta sección ha sido llamada “El Himno de Cristo” por la manera poética (no en el sentido moderno) en que describe a Cristo desde su trono hasta la muerte hasta su exaltación. Es posible que esta parte fue usada como un himno Cristo-lógico durante la historia inicial de la Iglesia.

Este texto tiene dos posibles interpretaciones que nos ayudan a entender el texto:

1. Debemos tener la mente de Cristo.
Este punto de visto se enfoca en el aspecto moral del creyente. En otras palabras, este texto es ejemplo para nosotros seguir aunque no necesariamente en todo lo que es mencionado. Cristo es nuestro ejemplo para vivir en unidad si seguimos su actitud.

2. Debemos entender lo que hizo Cristo para poder vivir con el poder de Cristo.
Este punto de vista considera el texto como una proclamación teológica de la encarnación de Cristo y como su muerte, resurrección y exaltación es la base para nuestra transformación personal y para nuestra unidad en Cristo. Solo a través del poder de su resurrección podemos vivir la vida cristiana como iglesia (3:10)

La traducción literal del versículo 5 es,

“Piensen esto en ustedes
Que también en Cristo Jesús”

Es muy similar a la traducción del capítulo 4 versículo 2 (Filipenses 4:2) donde Pablo invita a Evodia y a a Síntique a que “vivan en armonía en el Señor.” Pablo les invita a pensar igual en el Señor. Esto implica que es el Señor que nos da el poder para vivir en armonía o con una misma manera de pensar en Cristo. Cuando Cristo es nuestro enfoque la unidad será posible en la iglesia. Cuando el enfoque somos nosotros o lo que queremos, habrá falta de unidad.

Los siguientes versículos con tres estrofas cortas que contienen tres oraciones, cada una de ellas enfocadas en Jesucristo nuestro Señor nos muestra el enfoque de la unidad en la iglesia no solo como hemos aprendido que debe ser en nuestra vida individual. Recordemos esto otra vez, que solo cuando vivimos estas verdades juntos como iglesia es que harán impacto al mundo.

A. Su existencia eterna  v. 6
Juan 1:1 habla de la eternidad del Verbo, del Hijo de Dios. Él ha existido eternamente.

1. Dios Hijo Eterno, el modelo perfecto de la humanidad v. 6a
“el cual, siendo en forma de Dios”

En el original comienza, “En forma de Dios existía”. Esto significa que Jesucristo existía en forma o apariencia de Dios. Si lo contrastamos con su humanidad podemos decir que Jesucristo no tenía forma humana antes de su encarnación. El tenía los atributos de Dios y compartía su esencia. (J.B. Lightfoot, citado en el comentario Pillar). Jesucristo tenía externamente los atributos de Dios antes de humanarse. (Heb. 1:3) La siguiente frase lo clarifica diciendo que era “igual a Dios” pero no quiere decir que NO son dos personas distintas. Esto tampoco quiere decir que Cristo dejó de ser Dios al humanarse. El fue 100% Dios y 100% hombre.

Se puede hacer una comparación y contraste aquí. Cristo y Adán son diferentes, el primero siendo el modelo perfecto de la humanidad. El segundo, el modelo humano imperfecto.

a. Cristo, existía en forma de Dios. Adán fue creado a la imagen de Dios
b. Cristo, no se aferró el ser igual a Dios.         Adán fue tentado a ser como Dios.
c. Cristo tomó forma humana. Adán se hizo esclavo al pecado.
d. Cristo fue obediente hasta la cruz.         Adán recibió muerte por su desobediencia.

– Adaptado del Comentario Pillar.

En otras palabras, “la humanidad es una copia del original divino”. Cristo es el original divino y solo Él nos puede salvar y restaurarnos ante Dios. Recuerda esto. No podrás con tus esfuerzos acercarte a Dios, es solo por Jesucristo, el perfecto Adán por el cual puedes ser restaurado para tener una relación con Dios. ¡No hay nadie en este planeta, ni hay una religión que te ofrezca esta seguridad, solo Jesucristo!

2.  Su decisión
“no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse” v. 6b

Siendo Dios, no consideró el hecho de ser igual que Dios como algo que debería “aferrarse” o algo que debería retener y así no llevar a cabo el plan de redención. Nuestro Señor no fue egoísta sino que voluntariamente dejo su dignidad gloriosa (no su divinidad, Él nunca dejó de ser Dios) para hacerse humano y salvarnos. ¡Que Dios tan dadivoso!

Esto es lo contrario que hizo adán y es lo que nosotros hacemos muchas veces. Pero no nuestro Señor, el no necesitaba nada de nadie. Y aunque no tenía necesidad de tener alguna ambición mostró que como Dios Hijo podía desprenderse de su esplendor para redimirnos.

Podríamos decir en forma de aplicación, que la falta de unidad viene cuando nosotros no queremos “despojarnos” de nuestros deseos, y somos ego céntricos. Cuando queremos que todo gire alrededor de nosotros, porque pensamos que somos importantes o que lo merecemos. Pensamos que perderemos algo pero olvidamos que el reino de Dios opera contrario a la forma nuestra. Es cuando damos que recibimos. Es cuando morimos al yo que realmente vivimos. Es cuando nos despojamos de nuestro egoísmo que experimentamos la unidad.

B. Su encarnación y humillación vv. 7-8

1. Su encarnación v. 7
“sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres”

a. Lo que significa “despojarse”

Cristo dejó su forma externa esplendorosa y  gloriosa que tenía juntamente con el Padre y tomó (la palabra “tomando” enfatiza el acto de que se humanó) forma humana, forma de siervo (mirar Juan 13:3-5).
Otra manera de decirlo es que Cristo escondió su divinidad en su humanidad, haciéndose siervo. Su divinidad fue limitada por su humanidad, temporalmente. Su tiempo en la tierra fue dedicado a servir a otros tomando forma humana.

b. Fue hombre pero no solo hombre

Como hombre se identificó y experimentó  lo que es ser un humano pero sin pecado y sin dejar de ser Dios.  El perfecto humano, sin pecado, fue “hecho semejante a los hombres” y llegó para salvarnos. Este es uno de los más grandes misterios de Dios. No podemos explicar adecuadamente la manera en que Dios Hijo se humanó pero nunca dejó su divinidad.

2. Su humillación v. 8
“y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”

a. Se humilló

Cristo, no solo “tomó” (v. 7) la forma de un ser humano y siervo sino que también estando en esta “forma” o condición se humilló. El no se encarnó para venir como rey. Tenía todo el derecho de venir como Rey y reinar. Tenía todo el derecho de no salvar a nadie. Tenía todo el derecho de reclamar lo que era suyo desde el comienzo. Pero no hizo esto.

El nació en un hogar humilde, en un lugar humilde y vivió humildemente. Pero esto no fue todo. El tomó forma de siervo. Marcos 10:45 nos dice que vino “no para ser servido sino para servir y dar su vida por el rescate de muchos.”  “Se despojo” de su gloria y se humilló al hacerse hombre. Pero no paró todo allí.

Dios ama al humilde (Salmo 138:6) y su Hijo demostró su humildad desde su encarnación hasta su muerte en la cruz. Cristo es la encarnación de la humildad que Dios ama en nosotros. Esta es la misma humildad que debe de haber en su Iglesia (Fil. 2:3).

b. Obedeció hasta la muerte vil

Nuestro Señor no solo se humilló con el hecho de humanarse y tomar forma de siervo sino que se “humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”
Su obediencia no fue una obediencia parcial al plan de Dios sino una obediencia hasta la muerte.
Hebreos 5:18 dice “Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia.”

En el huerto de Getsemaní Jesús oró al Padre, “Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra, y poniéndose de rodillas, oraba, 42diciendo: Padre, si es tu voluntad, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” Lucas 22:41-42

En Juan 4:34 nuestro Señor dijo: “Jesús les dijo: Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y llevar a cabo su obra.”
Su muerte fue el acto supremo de sacrificio, no solo para cumplir la voluntad de Dios, sino para rescatar a muchos de sus pecados (Marcos 10:45; Gál. 3:13). Su muerte en nuestro lugar nos muestra el amor supremo que considera el bienestar de otros (nuestro bienestar eterno) antes que el personal (“ser igual a Dios como forma de aferrarse”).

“Este himno celebra la muerte de un esclavo en la cruz, porque, aunque él es el que existe en forma de Dios, está en la cruz por su propia decisión deliberada de despojarse de si mismo y humillarse a si mismo.” – Comentario de Filipenses, Pillar Commentary

Es de esta manera que su Iglesia debe vivir. Debe vivir no considerando su beneficio personal sino el beneficio de todos de una manera desinteresada. Esto lleva a la unidad.

C. Su exaltación vv. 9-11

1. Exaltado por Dios con un nombre sobre todo nombre v. 9
“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre”

De este punto en adelante no miramos a Cristo ofreciéndose y humillándose sino que Dios Padre entra en la escena. Dios el Padre le exalta. Le exalta porque se ha humillado. Su humillación ha sido reconocida y terminada. Ahora Dios lo pone en alto, el puesto más alto que puede dársele. Además le da un nombre “que es sobre todo nombre”.
Esta exaltación tiene dos actos universales. Dios le otorga toda la adoración y una confesión o sumisión de toda su creación.

2. Merecedor de adoración universal v. 10
“para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra”

El himno sigue explicando cómo Jesús al cual Dios le ha dado un nombre sobre todo nombre. Este nombre no se ha mencionado todavía sino que Pablo lo está dejando para el clímax de este himno. Como el exaltado por Dios, Jesús merece adoración universal por toda su creación.

3. Merecedor de confesión (sumisión) como Señor v. 11
“y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.”

Pablo hace una referencia  a Isaías 45:23-24. Es claro en este pasaje del Antiguo Testamento que solo Dios merece adoración universal como Señor y que esta adoración corresponde a Jesús como el Hijo de Dios, segunda persona de la trinidad que debe ser adorado por todos como Jesús El Señor.

En el contexto de los Filipenses era muy claro, Pablo sabía que el culto al emperador como “señor” era aceptado y propagado. Se esperaba que como buenos ciudadanos  romanos rindieran confesión y adoración al emperador. Se creía que los dioses habían otorgado este derecho al emperador. En oposición directa a esta creencia, Pablo les dice que Dios ha exaltado a Jesús como “Señor” de todos. A él no solo se doblará toda rodilla sino que toda lengua confesará que “Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.”

No hay nada semejante como lo que nuestro Señor hizo. En la literatura o en las religiones no hay nada semejante y si lo hay son imitaciones. ¿Qué dios se hace hombre para ser humillado y darse para salvar a aquellos que le han injuriado con sus pecados? ¿Qué dios resucita de los muertos después de haber sido matado por su propia creación? ¿Qué dios rescata su creación pecadora e ingrata que no merece nada más que la condenación eterna? ¿Qué dios es declarado Señor del universo, merecedor de toda adoración? ¿Qué dios nos ofrece parte de su reino glorioso por toda la eternidad?

Solo nuestro Dios y nuestro Señor Jesucristo. Si no has doblado tus rodillas para rendirte ante Él y declararle tu Señor, hoy es ese día. Pero tienes la opción de esperar el día del juicio donde le confesarás pero será muy tarde para ser rescatado de tus pecados. Nuestro Señor se despojó de mucho para salvarte, pero tu te quieres seguir aferrando a tu orgullo cuando deberías inmediatamente doblegarte a su Señorío. ¡Arrepiéntete hoy!

Hagamos inventario de nuestra iglesia y nuestras vidas en relación con la iglesia.

1. ¿Tenemos la motivación de la unidad, la consolación, el amor, un profundo afecto, y compasión unos por otros?
mismo sentir en lo que Dios nos ha llamado a hacer?

2. ¿Tenemos un mismo sentir en cuanto a nuestra meta como creyentes? ¿Demostramos el amor de Cristo? ¿Tenemos armonía en nuestro enfoque de ser y hacer discípulos?

3. ¿Hacemos las cosas no para auto exaltarnos, creernos más, para presumir o hacemos todo con humildad mirando a otros como valiosos mirando cómo podemos servirles y animarlos en Cristo?

4. ¿Como iglesia dependemos en Cristo nuestro Señor en toda nuestra vida incluyendo nuestro servicio por causa del evangelio? ¿Nos estamos sometiendo a Él en vez de seguir nuestros deseos?

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La unidad en Cristo – Filipenses 2:1-11 – Primera Parte

Aparte de lo doctrinal, no hay nada que ha hecho más mal a la Iglesia de Cristo que la unidad. Nuestra falta de unidad ha causado que el mundo nos rechace y no desee escuchar. Lo peor de todo es que no es nuestro nombre el que está siendo deshonrado sino el de Cristo.
En Juan 17:11 nuestro Señor oró para que nosotros como Iglesia fuéramos uno en Él. Esa fue su oración y debe ser nuestro deseo en la iglesia.

 ¿Qué impide la unidad en Cristo? 

Hay muchas razones. Pablo trata este tema en el libro de Filipenses. En el capítulo 1 menciona de “algunos” creyentes que compartían el evangelio por ambición personal (Fil. 1:17). Esto estaba causando división. El deseo personal, lo que nosotros queremos, nuestros deseos ambiciosos con motivaciones equivocadas llevan a la falta de unidad en la iglesia.

El ORGULLO está atado a este ambición. El orgullo no lleva a pensar que nosotros tenemos la razón, tenemos el derecho de ser reconocidos, de ser tratados bien, de recibir lo mejor sin importar que esto traiga daño a los demás.

Pablo comienza el capítulo 2 diciendo “Por tanto…” conectándolo con el capítulo 1:27-30 donde habla de que debemos estar unidos combatiendo por el evangelio ante los que se oponen. Estas personas no creyentes, posiblemente conectadas con lealtad al gobierno romano se oponían a lo que los creyentes que mostraban con sus vidas su amor a Cristo y compartían con otros su evangelio.

En Filipenses 2:1-4, Pablo comparte la motivación de esta unidad expresando cuatro indicativos que comienzan con “si” y el enfoque de la unidad en los versículos 5-11 mostrando el como nuestro Señor Jesucristo es el Señor su Iglesia.

Recordemos que esto es para la iglesia, no es algo individual. No podemos vivir en unidad si no vivimos en comunidad con la iglesia de Cristo. Así que no apliquemos esto a nuestra vida individual, sino que pensemos en como esto debe ser aplicado en la iglesia junta tanto dentro y fuera del edificio.

I. La motivación de la unidad vv.1-4

La motivación o la base de la unidad envuelven cuatro indicativos que son realidad de nuestra vida. “Si” no significa algo condicional o inseguro sino una realidad que existe, que es parte de nuestra vida.

A. El lado humano – Lo que nosotros hacemos v. 1a
“si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor”

1. La consolación (exhortación) en Cristo
“si hay alguna consolación en Cristo”

Nuestro consuelo viene de Cristo. No solo es nuestro consuelo en base a nuestra unión con Él sino que también es por autoridad que la recibimos. El consuelo no solo nos anima a seguir fieles y unidos sino que nos da el valor para seguir compartiendo el evangelio. La unidad está motivada por el consuelo que Cristo, como nuestra suma autoridad nos ha dado al creer en Él. Y este consuelo debemos expresarlo también a otros en la iglesia.

Esta consolación es a la vez un ruego de vivir en unidad. Pablo usa la palabra “consolación” en el capítulo 4:2 como ruego. Así que esta palabra tiene la idea de que hay un ruego o  exhortación a la unidad en Cristo.

¿Porque necesitamos consolación? Porque cuando estamos unidos en Cristo para vivir y compartir el evangelio habrá resistencia y, posiblemente persecución. Esta persecución es un don de Dios y su consuelo será evidente y necesario en esos momentos.

2. La consolación del amor
“si algún consuelo de amor”

Pablo en el capítulo 1:9 ha orado para que los Filipenses tengan un amor abundante basado en el conocimiento y discernimiento.

Este amor es el amor de Cristo. El amor que nos demostró Cristo al morir por nosotros en la cruz. El amor con el cual ama a su Iglesia. Este amor debe ser el que compartimos unos a otros en la unidad en Cristo como Su Iglesia.

Es bonito compartir tiempo, comida, aun el tiempo de enseñanza y adoración pero la comunión que es la base de esto es el amor. Si el amor de Cristo no es la base de nuestra comunión no habrá unión. Estar juntos no significa unión. La unión es interna antes que externa. Podemos pretender que hay unidad pero esto no es unidad.

Hay familias que se reúnen para compartir tiempos de celebración pero no se hablan, están enojados unos con otros. Aparentan la unidad pero esto no es unidad. Esto es falsedad. De igual manera puede suceder en la iglesia.

La palabra que Pablo usa para “consuelo” aquí significa hablar amigablemente a otra persona. Esto es como el amor se demuestra pero la idea más allá de esto. Este tipo de trato, el amor que nos demostramos unos a otros, nos anima a seguir unidos.

B. El lado divino – lo que Dios hace v. 1b
“si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia”

1. Comunión del Espíritu
“si alguna comunión del Espíritu”

La comunión en el evangelio (1:5) tiene como base la comunión del Espíritu Santo. Cuando creímos en Cristo recibimos el Espíritu Santo en nuestras vidas, es Él quien nos une en Cristo. No son nuestros esfuerzos que nos unen, sino el Espíritu Santo. En la medida que obedecemos al Espíritu Santo, nuestra unidad crecerá.

¿Cómo puede una iglesia multiétnica, multilingüe y con diferencias sociales como la nuestra vivir en unidad?
Es a través del Espíritu Santo. Él lo hace en la medida que somos obedientes a su guía. No solo tendremos unidad sino que seguiremos firmes en el evangelio como dijo Pablo en el capítulo 1 versículo veintisiete.

2. El afecto profundo y la compasión
“si algún afecto entrañable, si alguna misericordia”

La palabra para “afecto entrañable” es “intestino” y se usa figuradamente para expresar un afecto profundo y emotivo. Este afecto va acompañado con la misericordia o compasión. Esta compasión es la que Dios nos da (Rom.12:1; 2 Cor. 1:3)

Pablo había recibido este tipo de afecto y compasión de parte de los Filipenses a través de su ayuda (Phil. 4:10-18) y se habían preocupado mucho por él.  Este tipo de afecto que le habían mostrado es el que ellos deberían tener unos a otros. Esto debería ser el incentivo para tener unidad en Cristo.

II. ¿Cómo se logra la unidad? vv. 2

“completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa”

A. TENIENDO UN MISMO PENSAR (Sentir) v. 2a

La palabra que usa Pablo es la misma que usa en 1:5 y en 2:5 que se refiere a tener mente de Cristo y en 4:2 cuando le dice a Evodia y Síntique que sean de un mismo sentir en el Señor.

¿Que quiere decir Pablo con tener el mismo pensar o sentir? No es el que todos pensemos literalmente lo mismo o que seamos uniformes. Pablo quiere decir que tengamos la misma meta, la meta de vivir para Cristo, la meta de compartir el evangelio con otros, la meta de vivir como ciudadanos del reino de Cristo.

B. TENIENDO UN MISMO SENTIR v. 2b

Pablo manda a tener el mismo amor del que habló en 1:9. Había algunos que predicaban a Cristo por amor y otros por sus propios deseos ambiciosos. El llamado es que los creyentes en Filipos tengan amor unos a otros. Este amor no busca lo suyo, o que compite con otros para ser más importante. Es el amor como Cristo lo demostró el que trae la unidad.

Este es el amor que nosotros debemos tener entre nosotros. Este amor nos une en un mismo sentir. La gente lo podrá ver y querrá saber porque tenemos tal unidad. Nos dará la oportunidad de compartir el evangelio de Cristo. Lo opuesto también sucederá si no tenemos un mismo sentir y un mismo amor, alejará a las personas de Cristo.

Es por esto que es importante que en todo lo que hagamos aquí en Grace, lo hagamos con un mismo sentir y demostrándonos TODOS unos otros el amor de Cristo.

C. TENIENDO HARMONÍA EN NUETRO PROPÓSITO v. 2c
“unánimes, sintiendo una misma cosa.”

Literalmente esta parte dice, “teniendo un mismo espíritu y una misma alma”. La idea que Pablo convoca es el de tener armonía que viene de tener una mente enfocada en una meta común. En el contexto, el enfoque es trabajar por la causa del evangelio.  Hay una armonía enfocada en el propósito de vivir para Cristo y servir a Cristo.

Como iglesia debemos trabajar en armonía como hermanos en Cristo enfocados en nuestro llamado de ser y hacer discípulos para la gloria de Dios. Esta manera de pensar, sentir y trabajar es la que produce unidad y rechaza cualquier otra cosa que cause división en nuestro medio.

Cuando estamos unidos en un mismo pensar, en un mismo amor y en mismo espíritu no hay lugar para nuestros propios intereses, deseos, o prioridades egoístas. No buscamos lo nuestro, sino la voluntad de nuestro Señor. Buscamos vivir para Él, conocerle más y servirle con devoción singular. Compartimos su vida a través de nuestro vivir en Él. Compartimos el evangelio que son buenas nuevas de salvación a todo aquel que cree. Todo lo que hacemos en la iglesia es para darle gloria a Cristo como Señor de la Iglesia.

D. HACIENDO NADA POR EGOÍSMO O PARA AUTO EXALTACIÓN v. 3a
“Nada hagáis por contienda o por vanagloria”

La actitud de los que estaban predicando a Cristo con motivaciones incorrectas estaba afectando a la iglesia en Filipos.  El egoísmo de estos estaba causando divisiones debido a sus ambiciones personales. Estas personas eran vanagloriosas, personas “infladas” pero que no reflejaban la realidad. Se creían más o aparentaban más de lo que realmente eran ya que lo externo no reflejaba lo interno. Pablo manda a la iglesia de Filipos que esto no sea así en la iglesia.

Este tipo de actitud no es digna de Cristo. Esto no debe ser parte de nuestra iglesia. Todos los que somos parte de esta iglesia debemos siempre tener esto en mente. Nada de lo que hacemos es para auto exaltarnos, para hacernos creer más que otros. El único que merece la gloria es Cristo. Esto lo explicará Pablo en los versículos 5 hasta el 11.

E. HACIENDO TODO CON HUMILDAD Y DEFERENCIA v. 3b-4
“antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo” 

La humildad, entender quienes somos en Cristo, debe ser la manera de actuar para preservar la unidad en la iglesia. Somos humildes porque Dios nos manda a ser humildes al reconocer que solo Él merece la gloria. Salmo 147:6-8; 138:6; Isaías 57:15; Santiago 4:6
Pablo mostrará el ejemplo de Cristo como el ejemplo de humildad y como nosotros debemos seguir su ejemplo. Si decimos que vivimos para Cristo debemos actuar como Cristo, con humildad en su iglesia.

Debemos tener deferencia, considerar, dar preferencia (la misma palabra “considerar” se usa en 3:8 y 4:7) a otros con su valor antes que buscar lo que nosotros queremos. El deseo es de honrar, animar, edificar a la otra persona antes que a nosotros. Este es un concepto anti-americano y en contra de nuestras inclinaciones.
Una vez más, Pablo nos mostrará con el ejemplo de Cristo que esto es posible porque Él lo hizo posible y nos ha dado su Espíritu para vivir como Él nos manda. No es fácil pero requiere que muramos cada día a nosotros mismos para vivir para Cristo.

El versículo explica un poco más el concepto de ser altruistas.  La persona altruista no es la que lo da todo necesariamente. La persona altruista es la que no solo piensa en si misma, lo cual es normal o justo, sino que piensa MÁS en otros.

Otra interpretación de este versículo es que debemos mirar o enfocarnos en el buen ejemplo de otros creyentes que reflejan el carácter de Cristo para ayudarnos a no enfocarnos solo en nosotros mismos (El punto de vista de Lutero, citado en el Comentario Pillar).

Practicar esto como iglesia nos lleva al enfoque de la unidad. Una iglesia unida reflejará la mente de Cristo como se describe en los siguientes versículos.

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Persistence to Succeed: A Tribute to my Wife

I have written several posts about our Hispanic culture describing some our general characteristics. For the most part I have stayed away from writing negative generalities, even though they are important to acknowledge because they can help us grow and learn. An area that people often crave to hear about is about Hispanics that succeed in their lives. For the most part we look for them in our general popular culture, in politics or in business. This is all good. But we often overlook those that are around us that have achieved success in their lives. This success is not measured by the amount of digits the person earns in his or her career, but by the effort, persistence and hurdles they have had to overcome to achieve their goals for their lives. I have one close to me. My wife. Here is a brief tribute to her as woman who has persisted to be where she is now. I know there are many others out there that serve as role models for our Hispanic culture but here is my favorite, the one and only love of my life.

Patricia was born in San Gregorio, Michoacán México to a large family of eight, four boys and four girls. She was the second born. Her name was given by her dad who probably took the name from the fact that she was born in March, and decided to name her after St. Patrick. She might dispute this but I will go ahead and leave it here. I have described what life was for her mom Espi, who is one of my heroes and hers as well, in another post so I won’t go in too much detail here. She was virtually a single parent who raised eight children with very few means.  Her family was poor, often lacked food to eat, clothing to wear or blankets to sleep (this would be considered far below poverty here in the United States).  My wife tells me how even though her mom was illiterate she would sit them at the table to do homework. She pretended she knew what they were doing when in fact she didn’t. But this fostered in them the idea that they needed to be educated. They all learned good manners, went to school, and almost all learned a profession.

My wife wanted to be a flight attendant but this choice wasn’t given to her by her mom, partly because she did  not want her to go far away (a typical Hispanic parent apprehension). She had two choices that were available in her town en La Barca, Jalisco. One of them was being an administrative assistant or secretary. The other one was a nurse. She chose the latter.
As a second born, my wife was the de facto first-born assuming the responsibility of being her mom’s secretary and assistant. She went on errands from an early age, wrote and read letters for her and was considered the favorite (I hope her siblings don’t read this) and is to this date. By the age of 13 my wife was already working assisting in a hospital. Her first experience in the operating room where she was told to hold a man’s amputated leg. She remembers vividly and recounts the feeling of holding the leg and almost tossing it.

Patricia went on to finish “Preparatoria” (which is the equivalent of High School or grades 10-12th) ranking second in her class and then went on to nursing school.  This took three years plus a year in internship. She was top of her class getting the best grades. One of her classmates who was a top student was jealous of her because she was able to get good grades without spending too much time studying. Her strategy was simple she says, “I would pay attention in class without any distractions.” She did this and got the best grades graduating first in her class. After finishing her classwork she went on to do her internship. This was the first time she got to go out and live out of her town, la Barca Jalisco.

After finishing her nursing program, she was convinced that she needed to come to America where she was told the lie that “money was found on the streets”. This was an opportunity to go work and help her mom. Her plan was to come and earn money to buy her a home. In her early 20’s she left her town and came to America. She arrived in Santa Ana California to live with some relatives. It was hard for her to get a job with no English but she did. She found a job in a plastic factory where she worked for a few months and then moved to another one that made mini blinds. Her interview for this last one was all in English and she remembers saying “yes” to almost all the questions including the one about working the evening shift. During the day she went to ESL classes to learn English and eventually earned her GED after two years. In about two years she was able to be fluent enough to have a conversation in English. Simultaneously, she took a course in medical assistant.

She loves her mom!

After getting her medical assistant course done, a doctor with whom she did her practice hired her as a medical assistant. She recalls how nervous she was when she had to answer the phones in English at the clinic. She persisted and earned a good reputation from the doctor, coworkers and patients. Working as a medical assistant was not enough for her. She was a nurse and wanted to be a nurse. She went on and investigated how she could transfer her degree to America and began doing the paperwork. This involved having her school documents translated and certified. Her goal was also to help her family. Through this time she helped her mom come to America as well as many of her siblings becoming their head of household.

After doing all this she had to take her exam to be certified as a registered nurse. It was around this time when I met her at church. She had just become a Christian. She had taken the test twice and had not passed it. She was growing discouraged. The problem she had was the difficulty of understanding the material presented all in English. It was at this point that her mom pleaded with her and asked her to take it one more time. “Do it for me,” she said. This paid off. She received her Registered Nurse license.

During this time we were dating. When we married she went on to work as a nurse.  Her work trajectory that followed after this was all upward due to her hard work ethic to be excellent in everything she did. She liked working in outpatient surgeries due to the hours and moved around jobs every three years or so, primarily because she was recruited by employers who heard about her. At her last job in California she was getting top pay but it was around this time that we decided to move out of state. At this point she decided it was time to stay home but even in our new home location she was sought after as a nurse. She still volunteers for a community clinic, goes on a yearly medical mission trip and once again, her work ethic, care for people and patients distinguishes her.

My wife, the nurse, is of course much more than a nurse. She is a caring, loving mom of four children and one grandchild, beloved pastor’s wife, loving daughter with a servant’s heart for people and for the Lord. Her life is an example of persistence to succeed even when you have little to look forward and make things happen. With focus, determination, hard work ethic, a desire to help and serve others and to follow God’s will it is possible to succeed. The fruit of her labor can be seen in her two grown children, one a pastry chef and another one finishing up his Masters degree at MIT. She also has two more children growing up whom she has instilled her values. I am grateful for her because I am where I am now, in large part because of her example. She pushed me to pursue my undergraduate work and supported me during my career path. She has been the foremost cheerleader in all that I have done.

On behalf of all of those whom you’ve touched in many ways, thank you my dear wife, friend and lover.

Caring for a patient on a medical mission trip to Perú
Enjoying a laugh with an indigenous lady on
a medical mission trip to Oaxaca in 2017

 

Giving hugs is part of her (as well as a greeting kiss)

 

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Mi gozo y mi fortaleza

Esta semana meditaba el texto que decía en Inglés que Dios es nuestro gozo y fortaleza (el texto era 1 Crónicas 16:27) y me hizo ver la falta de afecto que tuve en mi familia. Esto fue una “revelación” para mi.  Nunca he sentido que me ha hecho falta. Nunca he reclamado a nadie. Siempre he pensado que fue un hecho de que mi familia me ama aun así no me mostraran afecto entrañable.

Esto me llevó a pensar en mi vida cuando crecía como niño. ¿Cómo me llevó a pensar en mi vida y reflexionar sobre el amor o afecto no recibido? Parece algo extraño pero Dios usa su Palabra para hacernos pensar en nuestras vidas. Cuando oraba le decía que el era mi gozo y mi fortaleza aunque muchas veces no me sienta feliz y me sienta solo. Aún cuando hay dificultades en mi vida que no veo que me producen gozo. Esto me llevó a retroceder en mi vida de joven y aun de niño.  De joven crecí en la iglesia y mi crecimiento espiritualmente muy rápido. Pronto estaba enseñando y liderando. Como líder mi enfoque no era en mi. Pero al estar en casa me sentía solo. La comunicación en nuestra familia virtualmente no ha existido, no la que expresa sentimientos, sueños, y dificultades. No que no se expresaban emociones, sino que era difícil por lo menos para un varón entre mujeres. Esperar cariño y afecto a la edad de catorce hasta ser adulto era algo que no esperaba.

Retrocediendo aun más a los días de mi niñez. Crecí entre mujeres, habían ocho y aunque no todas estaban en casa, era el único hombre ya que mi hermano mayor no vivió con nosotros (es otra historia). Mi mamá trabajaba en el mercado vendiendo carne. No recuerdo pasar tiempo con ella en este periodo (pasé tiempo con ella en su vejez, ya casado y con hijos pero para este entonces ya era ella la que necesitaba de mi amor), tiempo conociéndonos y expresando amor. Vagamente recuerdo cariño de ella y por supuesto nunca escuché “te quiero”. Pero nunca dudé de su amor.

Escribo esto no porque deseo que me amen. El propósito es que fue algo que descubrí que ahora me hace ver el porque mi familia ha sido y es como es. Ellos también vivieron lo mismo. Esto también explica porque muchas veces no buscamos el afecto familiar o de cualquier otra persona.
Hoy tengo amor de mi esposa y mis hijos, de unos más que de otros. Pero no vive con el deseo de ser amado aunque sentirme amado se siente muy bien.

Pero volviendo a lo que leía en la Biblia esta semana. Mi gozo y mi fortaleza viene del Señor. En un mundo como el nuestro esperar un amor perfecto es irreal. Solo el amor de Dios es perfecto. Y cuando no nos sentimos amados o cuando somos ignorantes de que necesitamos amor, Él es nuestro gozo y fortaleza. Dios nos creo para vivir en familia, en comunidad pero nunca para tomar el lugar de Él.  Debemos expresar su amor unos a otros, pero no será perfecto. Y cuando experimentamos este amor a través de otros debe llevarnos a Él.  Nuestra familia aquí en la Tierra no es permanente. Sabemos que es temporal. Nos espera la perfecta familia en la eternidad que más que por las personas que están allá, es por la Divina Trinidad que llenará nuestra vida completa y compartiremos de su amor que lo llena todo. ¡Eso me da gozo y fortaleza!

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